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San Lorenzo perdió todo, hasta su DT
El gol tempranero de Vélez pareció una cuchillada. La ventaja le dio comodidad a Vélez para manejar el desarrollo del encuentro, y en la tarea se vio favorecido por lo que hizo San Lorenzo: poquito, casi nada.
Sin circuitos ofensivos, sin sociedades, el local se perdió en el orden velezano y apenas se acercó hasta Barovero. Al conjunto de Ricardo Gareca ni siquiera le hizo falta, durante la etapa inicial, recurrir a su mejor funcionamiento. Media máquina le alcanzó para controlar el resultado, aunque sí exhibió una carencia: ambición para aumentar la diferencia. San Lorenzo salió más ambicioso en el complemento, pero resultó un espejismo: a medida que se fue reacomodando, Vélez logró desdibujar el ímpetu local.
Con sus fuerzas reguladas (afronta al mismo tiempo la Libertadores y la Copa Argentina), Vélez tejió el complemento con paciencia: primero se garantizó el cero en su arco (en función de la ineficacia del local, no le demandó demasiado esfuerzo); y luego lo liquidó con un verdadero golazo de Iván Bella.

