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Los balances reflejan el pasado y su sucesión puede en algunos casos reflejar ciertas tendencias de las empresas, encontrando de tanto en tanto y entrelíneas algunas perlitas sobre lo que podría devenir. En el caso del SantanderRío la reciente absorción de la banca minorista del Citi -adquirida en octubre último pero consolidada recién en abril-, incorporando unos 500.000 nuevos clientes (18,5% de su actual clientela) básicamente ABC1, 70 sucursales (17,7% más que se suman a las 410 de fin 2016 -9 de ellas inauguradas durante el último trimestre 2016-) y activos por u$s1.400 millones, hacen de la actual y la que conociéramos hasta un par de meses atrás, dos "bestias" diferentes, quedando ahora como el mayor banco privado del país, por patrimonio, depósitos y préstamos. Si consideramos que en 2006, el Banco Hipotecario, el Macro, el Francés y el Grupo Galicia lo superaban en patrimonio, es claro que el crecimiento ha sido vertiginoso, lo que ha implicado ciertos costos. Es así que de haber sido la entidad cotizante de mayor ROE entre 2009 y 2011 ha caído el último año al cuarto puesto (entre siete analizadas), superando en 2015 únicamente al Hipotecario. Si bien el plan de
inauguración de nuevas sucursales de fines de 2010 continúa (se adicionaron 134 locales desde entonces), más tarde o más temprano la entidad deberá comenzar a mirar hacia adentro para eficientizar sus ratios y resultados, a lo que por ahora apuesta básicamente con la incorporación de nuevas tecnologías y la digitalización de los canales para su clientela. Pasando a su balance, la vemos finalizando 2016 con un bruto de $14.318 millones, 40,3% más que un año atrás, un resultado por intermediación financiera de $6.807 millones, 29% mayor y un neto de $5.186.580.000, esto es 23,2% más que lo que ganaba en 2015 (frente a una inflación de más del 40%).
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