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Santander Río: una por cada día del año
En septiembre del año pasado, Ana Botin tomó las riendas del grupo y de entonces la ha dado un giro que no se veía desde que su padre desplazó a su abuelo en 1986. Esto genero una renovación casi total de la cúpula dirigencial, recapitalizando el conglomerado por encima de las exigencias del futuro Basilea III. Para paliar el efecto dilutorio que ello ha tenido sobre los accionistas y rendimientos, en lugar de tomar el camino de la venta de activos, el grupo parece haber apostado por la expansión, buscando capturar mayores volúmenes de negocios en casi todo el mundo.
Acá es donde pasamos al comentar el primer trimestre de la filial local. Entre enero y marzo, el banco inauguró 12 sucursales, alcanzando las 365, casi la mitad de ellas en el interior y algunas en zonas -hoy- de menores recursos -esto se complementa con el plan global de educación financiera en escuelas de clase media y baja-, tomando 468 nuevos empleados (total de 7166). La magnitud del proceso expansivo el mayor del sistema-, cuyos frutos son a largo plazo, golpea los resultados del balance por lo que no nos atrevemos a ir más allá de
señalar que terminó ganando $ 860.509.000, 12% menos que en 2014, con un incremento patrimonial de 32%. La apuesta es fuerte, los riesgos, también.


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