19 de noviembre 2010 - 00:15

Sanz juega ya a candidato presidencial del radicalismo

• La interna en la UCR y las encuestas sobre Cobos y Alfonsín le abren la puerta

Ernesto Sanz, Julio Cobos, Gerardo Morales, Ricardo Alfonsín
Ernesto Sanz, Julio Cobos, Gerardo Morales, Ricardo Alfonsín
Ernesto Sanz se manejó hasta ahora como el presidente del radicalismo que intentaba domesticar a dos candidatos en pugna que dividen el partido. Insistió hasta el hartazgo en que su rol se limitaba a fijar las bases de una plataforma de gobierno de la UCR que debería respetar a cualquiera que resultara elegido. Por lo bajo, nunca archivó sus pretensiones a una candidatura. Mientras jugaba ese papel, el sector industrial financiero y hasta embajadores, le insistían con que se lanzara. Para ellos y muchos radicales, es la figura más confiable que tiene el partido para disputar en 2011. Pero la vuelta de Julio Cobos al radicalismo y el lanzamiento del Morena con Ricardo Alfonsín frenaron esa posibilidad. En los últimos días, y en medio de las internas del bloque de Diputados (entre Oscar Aguad y Alfonsín) y en el Senado (entre el cobismo y Gerardo Morales) algunos senadores de su partido se le acercaron para exigirle una definición.

Mientras pasaba unos días en París en la Internacional Socialista, algunas sensaciones preocupantes se fueron apoderando de la UCR. Cobos no es el mismo desde que murió Néstor Kirchner y mucho menos desde que dijo ese día «Néstor fue un gran presidente».

Y sobre Alfonsín comenzaron a pesar una campaña que no termina de despegar, y desprolijidades de la interna que ya están generando costos.

Ayer, Sanz reconoció públicamente (en realidad había dado en París algún indicio en un reportaje al diario Clarín) que está en carrera: «No me he postulado ni estoy actuando como candidato presidencial. Yo soy el presidente de la UCR. Pero tampoco estoy para decirles que no a todos los que me reclaman todos los días la candidatura». Nunca había llegado tan lejos.

Es su estilo: le costó a los radicales meses de insistencia que aceptara la presidencia partidaria después de haberse negado en múltiples ocasiones.

Tanto Sanz como Morales reclaman por estos días que el radicalismo no puede avanzar más allá de marzo sin un candidato presidencial lanzado. De ahí que ambos, en distintos momentos, hablaran de una interna partidaria en ese momento para resolver la puja entre Cobos y Alfonsín.

Para entonces la UCR necesitará tener el horizonte despejado y, además, saber cuáles son las verdaderas chances electorales de los dos candidatos hoy en carrera. Ese dato era seguro hace tres meses; hoy ningún dirigente radical puede jurar cómo evolucionará la intención de voto para Cobos y Alfonsín.

Y ahí, casi como una obviedad, aparece Sanz, como única opción de consenso ante una crisis de candidaturas. En realidad, esa parece una excusa: muchos dirigentes radicales y militantes vienen sosteniendo que el mendocino no tendrá el indice de conocimiento público de Cobos o Alfonsín, pero ofrece más garantías de estabilidad.

De ahí que ayer Sanz pareció también dar una señal a los dos contrincantes. Algo así como «ojo porque hay otro en carrera, no dilapiden la imagen por la interna».

Esa interna tendrá el martes un capítulo especial en el Senado. El bloque se reunirá para resolver sobre el pedido de remoción de Morales de la conducción de la bancada por presión del cobismo que busca responder así al recambio de Diputados donde el alfonsinismo removió de su cargo a Oscar Aguad. Morales respondió esta semana acusando a Cobos de comandar personalmente ese intento.

Por lo pronto ayer el cobismo dio señales de dar pelea: los senadores Oscar Castillo, Blanca Monllau y José María Roldán, que responden al vicepresidente y que hasta ahora participan del bloque pero no lo integran, presentarán el martes una solicitud para volver a integrar la bancada UCR. Así, podrían votar contra Morales y poner, además, a Castillo en su cargo.

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