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Sanz ya desató guerra cobista en el radicalismo
Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez
Con ese esquema básico, Sanz ya comenzó a recibir los golpes dentro del radicalismo. El alfonsinismo sabe claramente que las intenciones del mendocino no son destruir su candidato, sino forzarlo a pelear la gobernación de Buenos Aires, un destino inaceptable, por ahora, para quienes sueñan desde hace unos meses que el desgaste de Cristina de Kirchner es suficiente como para seguir alimentando las posibilidades de la candidatura de Alfonsín.
Pero esa pelea contra Sanz prefieren, por ahora, pelearla puertas adentro, aunque alguna protesta pública ya se le conoce al precandidato presidencial. En los bloques del Senado y Diputados esa pelea es diaria: allí se fijaron posiciones a favor de Sanz que complicaron el fin de año.
Gracias a las vacaciones, el proceso de peleas no se intensificó. Más cuando Cobos definió sus vacaciones en Brasil y Alfonsín en Miami, lo que los retendrá alejados por suficientes días como para que Sanz inicie su gira de campaña por la costa atlántica. Curiosa la lejanía de los dirigentes del radicalismo de la Capital Federal cuando todo indica que éste no es un verano para irse a descansar.
Poco ético
El cobismo, aunque suene extraño en su estilo, sí decidió atacar de frente la incipiente campaña Sanz Presidente. No habla el vicepresidente, pero sí su comité promotor, que ayer consideró «poco ético haberse aupado en la titularidad partidaria para promover su propia candidatura con el auspicio del establishment económico».
El cuestionamiento de ayer incluyó rarezas de la interna radical pocas veces vistas: «Hace un año, merced a un acuerdo político de todos los sectores internos, Ernesto Sanz y el ex ministro de Economía Jesús Rodríguez -de quien todavía se recuerda su récord histórico de inflación del 114% mensual- asumieron como presidente y secretario general de la UCR; fue para garantizar el equilibrio y la transparencia en la conducción partidaria con miras en el proceso electoral de 2011 que se definiría entre Julio Cobos y Ricardo Alfonsín». La aparición de J. Rodríguez como enemigo público denunciado por el cobismo de la Capital Federal por lo menos reviste el carácter de novedad, más para un dirigente como él enamorado por estos tiempos del bajísimo perfil.
Por si les faltaba alimentar la pelea, los cobistas terminaron: «Ernesto Sanz y Jesús Rodríguez, su confeso jefe de campaña, han perdido toda ecuanimidad convirtiendo el Comité Nacional en el virtual centro de campaña de la candidatura de aquél, que hasta ahora se sustenta únicamente en el indisimulado apoyo de grupos empresarios».


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