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Sarkozy habló de flexibilidad laboral y desató tormenta
Nicolas Sarkozy reaccionó a los datos inquietantes que le dejaron las últimas encuestas y salió ayer a anunciar una ofensiva contra el desempleo, que alcanzó su nivel más alto en doce años. La ultranacionalista Marine Le Pen le pisa los talones y podría dejarlo fuera del balotaje.
Después de que la crisis de deuda de la zona euro le quitó la calificación crediticia AAA y dejó a Francia al borde de la recesión, Sarkozy se reunió con líderes sindicales para impulsar una serie de medidas antes de los comicios presidenciales de abril y el posible balotaje de mayo.
Luego de cuatro horas de negociaciones, Sarkozy dijo que el Estado va a aumentar sus contribuciones para la capacitación laboral y al mismo tiempo flexibilizará el despido.
El Presidente busca mostrarse como un piloto de tormentas capaz de capear la crisis, de modo de recuperar popularidad y aventar el riesgo de quedar fuera de un balotaje que, según algunas encuestas, podría tener como protagonistas al socialista Francois Hollande y a la ultraderechista Marine Le Pen. «La situación en el frente del empleo es extremadamente preocupante, lo que nos obliga a tomar decisiones fuertes y rápidas», dijo ayer Sarkozy. «Tenemos que hacer todo lo posible por evitar dañar el vínculo entre los trabajadores y sus empleadores», agregó.
La tasa de desempleo en Francia se ubica actualmente en poco menos del 10%, su máximo valor en doce años.
Las medidas que baraja Sarkozy incluyen la desgravación para pequeñas empresas de los cargas de seguridad social durante seis meses si contratan a alguien menor de 26 años, la simplificación del despido para la compañías durante los períodos de poco trabajo, la contratación de mil asesores adicionales para la agencia nacional de empleo y la creación de nuevos programas de formación para los desocupados.
De todas maneras no logró imponer ante los sindicatos dos de las propuestas más controvertidas del Gobierno, un «impuesto social» para financiar una baja en las cargas laborales y mayor flexibilidad en el horario laboral.
«Donde no estamos de acuerdo es en la noción de que los costos laborales son la causa real del desempleo», dijo Thibault, jefe del sindicato CGT. «Estamos en un desacuerdo fundamental en este punto», agregó.
Conocidos los proyectos de reforma, las protestas estallaron de inmediato. En París, unos 2.000 manifestantes gritaron «¡Resistencia contra las agencias calificadoras!» y «¡Los mercados financieros tienen que ponerse a dieta!». Thibault agregó que las medidas anunciadas «no tendrán impacto real en el empleo».
Los 430 millones de euros que prevé el plan no se sumarán al déficit de Francia debido a que entrarán en los fondos de contingencia del Presupuesto 2012 y podrían duplicarse si el país usa una caja europea para la formación laboral, aseguró.
Sarkozy, que dijo esperaría hasta fines de enero para revelar nuevas reformas, también afirmó que creará bancos de inversión pública para la industria.
La presión sobre el Presidente aumentó después de que la semana pasada la agencia Standard & Poors destacara las «rigideces en el mercado laboral» cuando explicó su rebaja crediticia de Francia.
Muchos economistas dudan de que Sarkozy pueda avanzar realmente en la legislación laboral, ampliar la restrictiva semana laboral de 35 horas y reducir el papel de los sindicatos.
Sus detractores dicen que Sarkozy tiene por costumbre apresurarse a anunciar reformas que luego diluye para evitar conflictos con los sindicatos.
Agencias Reuters y DPA


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