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Schoklender se desprendió de propiedades en Capital
Sergio Schoklender fue ayer por tercera vez a Tribunales. De nuevo, el juez decidió no atenderlo. A las 11 hubo un apagón en Comodoro Py que suspendió las actividades judiciales.
La maniobra consta en el expediente que llevan adelante el juez y los fiscales Jorge Di Lello y Raúl Pleé, en este último caso a cargo de la unidad especial antilavado del Ministerio Público. De acuerdo con los datos que manejan los investigadores, la operación se completó en un plazo sospechosamente corto: dos días después ambos inmuebles estaban a nombre de sus nuevos propietarios.
Esta suerte de proceso de desinversión es consistente con la información que brindó ayer a este diario el abogado Adrián Tenca, acerca de que su defendido, el mayor de los Schoklender, ya no era dueño de Meldorek. Si bien el letrado dijo desconocer desde qué fecha Meldorek no era más de Schoklender, los investigadores afirmaron que al inicio del expediente todavía le pertenecía el 90 por ciento del paquete accionario, como señala una escritura de febrero de 2010. Es decir, se desprendió de la firma en los últimos días.
El fiscal Pleé intentará establecer la modalidad de las operaciones, y si las ventas de inmuebles y de la sociedad Meldorek se concretaron eventualmente a prestanombres o personas ligadas a los Schoklender.
En paralelo, otro fiscal, Guillermo Marijuan, imputó a José Sbatella, jefe de la Unidad de Información Financiera (UIF), por supuesto «incumplimiento de deberes de funcionario público» frente a la demora de un año en presentar las pruebas que su organismo tenía en contra de Schoklender. Marijuan hizo la imputación ante el juez federal Sergio Torres, que tramita la denuncia hecha en ese sentido por un abogado. En la causa principal, aunque ayer continuaba el secreto de sumario, Oyarbide declaró por la mañana, al salir de su casa, que la presidenta de Madres, Hebe de Bonafini, deberá responder acerca de las irregularidades achacadas a los Schoklender. «Es una pregunta irresistible» y «hay que hacérsela» a la dirigente, sostuvo el juez cuando fue consultado acerca de si Bonafini sospechaba de posibles maniobras con fondos públicos.
Oyarbide dijo además que «hay que averiguar quién es quién» en el expediente antes de resolver sobre el pedido que le presentó Bonafini para constituirse como querellante, es decir, acusadora de Schoklender.
El juez aprovechó para ventilar su malestar con «los fiscales» al quejarse por la difusión en medios periodísticos de informaciones vinculadas a la causa a pesar del secreto de sumario. «Estoy muy enojado con los fiscales. Voy a hablar con ellos porque se está atentando contra el silencio y el éxito de la investigación», dijo en alusión a los datos que trascendieron del requerimiento de instrucción en los que se alude a «cuevas financieras» en las que supuestamente eran desviados fondos de empresas relacionadas con el exapoderado.
El señalamiento de Oyarbide quedó acotado a sus declaraciones públicas. No efectivizó el reproche en forma personal a Di Lello ni a Pleé, pero tampoco les notificó de medida alguna. De todas formas, no hubo demasiado tiempo para continuar con la polémica: a media mañana, un apagón dejó sin luz a todo el edificio de los tribunales federales de Comodoro Py hasta las 15. Para entonces, los pasillos de los juzgados eran un páramo.
Antes, por la mañana, el mayor de los Schoklender había vuelto a Tribunales junto a su abogado. Una vez más la visita fue infructuosa -el juez no los recibió ni les comunicó novedades- y sólo sirvió para exhibir su disposición ante el magistrado y esbozar parte de su estrategia de defensa: «Mientras yo sea el defensor, vamos a esperar la misma línea, la judicial exclusivamente. No va eso de prender el ventilador ni nada. Lo digo porque es lo que me ha solicitado mi defendido», dijo Tenca.


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