7 de septiembre 2011 - 00:00

Schoklender se politiza: amenaza con hablar mañana

Sergio Schoklender
Sergio Schoklender
«Querían que no hablara hasta octubre pero no pienso esperar, se metieron con mi familia». Sergio Schoklender se muestra enojado. Dice estar harto de escuchar que se le atribuyan bienes y de que le endilguen supuestas irregularidades en la ejecución de las obras de Madres de Plaza de Mayo. Para el exapoderado, fue «el plan de obras más transparente de la historia argentina». Con ira contenida, advierte: «El jueves voy a dar una conferencia de prensa y voy a hablar de todo y de todos...». «El que avisa no es traidor», masculla al pasar, mientras se despide.

El diálogo se concretó ayer a la tarde en los pasillos de los tribunales federales de Comodoro Py, donde el mayor de los Schoklender había concurrido junto a su abogado, Horacio Pitrau, para intentar una vez más reunirse con el juez Norberto Oyarbide. No tuvo éxito, como tampoco con los fiscales que lo investigan, pero se hizo un tiempo para romper el silencio que mantuvo desde mayo, cuando estalló el escándalo judicial, ante un reducido grupo de periodistas entre los que estaba Ámbito Financiero.

El exapoderado avisó que mañana brindará una conferencia de prensa, en lugar y horario a determinar, en la que prometió contestar todas las imputaciones que le hicieron los fiscales Jorge Di Lello y Raúl Pleé, encargados del expediente que lleva adelante Oyarbide, así como las denuncias periodísticas y de dirigentes opositores de los últimos tres meses y medio. Aseguró que llevará documentos que defienden su gestión al frente de la Misión Sueños Compartidos, de la organización Madres, como también pruebas que supuestamente lo desligan de la catarata de inmuebles, vehículos y bienes que se le señalan como propios.

Sobre el plan de obras, Schoklender adelantó que se referirá a un acuerdo alcanzado con el Gobierno en noviembre del año pasado. Dijo que en esa ocasión hubo una reunión de la que participó con los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, junto a Hebe de Bonafini, presidenta de Madres.

Fruto de ese entendimiento surgió la firma del «crédito del Bicentenario», que contemplaba un desembolso estatal de 10 millones de dólares para la construcción de cuatro plantas, en las provincias de Santiago del Estero, Chaco y San Luis, y en el área del Mercado Central de Buenos Aires, en las que se desarrollaría un nuevo sistema de edificación patentado por el propio Schoklender.

«Es un sistema novedoso para la construcción de casas en serie, del que me llegan pedidos de todas partes del mundo», explicó. Se trata, agregó, de un procedimiento «superador» del sistema italiano M2 o «emmedue», que importó a la Argentina a través de Madres.

Según el exapoderado, la firma de ese convenio implicaría el salto definitivo de la Misión Sueños Compartidos hacia un emprendimiento privado, que preveía tomar «a más de 10 mil obreros» para las construcciones. «Hebe se oponía a que hiciéramos una empresa privada, pero el crédito no podíamos obtenerlo mediante la Fundación Madres por normativa del Banco Central. Se hizo necesaria la intervención de una sociedad anónima, y ahí entra en juego Meldorek», agregó.

Meldorek es la compañía de la que Schoklender, en sus últimas entrevistas de mayo, intentó desligarse por completo y que luego se constató era el propietario en un 90 por ciento. Sobre este punto sostuvo que a pesar de mantener la presidencia de la compañía, distribuyó «la mayoría de las acciones» entre socios como Alejandro Gotkin y Gustavo Serventich (su piloto aéreo), y otros a los que prefirió no mencionar pero que, según dijo, «van a causar mucha sorpresa».

Nervioso

Enciende un cigarrillo tras otro. Se lo ve nervioso y con ganas de prender el ventilador, a pesar de los varios intentos de su abogado por contenerlo. Lo consuela pensar que el jueves dirá su verdad y se le dibuja una media sonrisa al recordar que su testimonio público llegará antes que el judicial. «Acá (su dedo índice señala los despachos judiciales) querían que pasaran los días hasta después de las elecciones. Ahora van a tener que escucharme...», advierte.

Para Schoklender, los problemas graves con las obras de Madres tienen un punto concreto de inicio: «Todo anduvo bien hasta que murió Néstor», apuntó. Dijo que si bien el acuerdo por el crédito del Bicentenario se firmó en noviembre, la muerte de Néstor Kirchner poco antes, el 27 de octubre, desencadenó un quiebre del que no hubo marcha atrás.

Sobre este punto señaló al secretario de Obras Públicas, José López, como responsable de «haberle llenado la cabeza» a Cristina de Kirchner para desentenderla del emprendimiento. También prometió volver sobre el funcionario en la conferencia del jueves. Y dijo que en lugar de proteger el proyecto, Hebe de Bonafini eligió callar por un supuesto interés de «quedar bien con Cristina».

Levantó la voz para defender el proyecto y las edificaciones al señalar que «no hubo en la Argentina obra pública más transparente», y mencionó como contraejemplos que los planes federales de vivienda tuvieron un nivel decreciente de cumplimiento. «El Plan Federal I se cumplió en un 70%; del II, el 30%; y del III apenas el 5 por ciento...», agregó.

También reivindicó el plan de obras en el barrio Los Piletones, de Villa Soldati, cuestionado por el fiscal Di Lello y dos diputadas de la Coalición Cívica por supuestos sobreprecios y adelantos sin la contrapartida de los certificados de ejecución. «Nunca paré una obra; incluso cuando asumió (Mauricio) Macri y frenó los pagos, nosotros seguimos adelante hasta que hicimos una renegociación», explicó.

En cuanto a los manejos de fondos de las Madres, también se desvinculó al indicar que hacía dos años que no firmaba «un solo cheque» de la fundación, y que esa tarea había quedado en manos de otros directores como su hermano, Pablo Schoklender, la exministra de Economía Felisa Miceli y el abogado Hugo Gallardo, entre otros.

Respecto de los bienes que se le atribuyeron, apenas se hizo cargo del barco Areté, un yate de 14 metros de eslora valuado en 420 mil dólares y que dijo haber adquirido luego de sucesivas compras de embarcaciones. «Tengo barcos desde antes de 2001», apuntó. Y que los aviones (un Piper y un Cessna) de Meldorek, «eran necesarios para el monitoreo de las obras». Del resto de las propiedades y vehículos -la mayoría de ellos, lujosos- sólo señaló que pertenecen a otros protagonistas del expediente.

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