23 de enero 2012 - 11:20

Scioli espera que Moyano revea su renuncia a la cúpula del PJ

• Cree que la CGT debe mantener lugar en el partido.
• Pero «entiende» la dimisión bonaerense

Daniel scioli siguió ayer de gira por la provincia de Buenos Aires mientras iniciaba el operativo para controlar a Hugo Moyano dentro del PJ. El fin de semana, de todas formas, le dio prioridad al ciclismo en Mar del Plata.
Daniel scioli siguió ayer de gira por la provincia de Buenos Aires mientras iniciaba el operativo para controlar a Hugo Moyano dentro del PJ. El fin de semana, de todas formas, le dio prioridad al ciclismo en Mar del Plata.
Con todos los puentes rotos, Cristina de Kirchner y Hugo Moyano entreverados en una guerra fría de movimientos calculados y amenazas latentes, Daniel Scioli irrumpió con un plan de tregua: el gobernador pretende que el jefe de la CGT no renuncie al PJ.
El 15 de diciembre pasado, durante un acto en Huracán, el camionero desgajó un discurso incendiario, criticó como nunca antes a la Casa Rosada y explicitó su malestar, más allá de las palabras, en la decisión de abandonar sus dos cargos de conducción en el peronismo.
En las últimas horas, el gobernador -que está a cargo del PJ nacional tras la muerte de Néstor Kirchner- reveló en conversaciones con su entorno el deseo de que Moyano revise la decisión de renunciar a la vicepresidencia que ocupa en el Consejo Nacional.
Argumentó su postura en que el jefe de la CGT debe estar involucrado en las cuestiones partidarias, sobre todo -según trascendió- cuando se trata de un gobierno «peronista». El planteo de Scioli es, hasta donde trascendió ayer, una iniciativa personal. Es decir: no existieron consultas con la Casa Rosada ni tampoco con el jefe de la CGT. Es más: a pesar de que en al menos dos ocasiones Moyano planificó un encuentro con Scioli, las citas se frustraron por determinación, a último momento, del gobernador.
En rigor, el jefe camionero que anunció su renuncia en duros términos -habló del PJ como una «cáscara vacía» que era digitada desde Olivos- buscó esos contactos para entregar en mano a Scioli su renuncia tanto a la vice nacional como a la presidencia bonaerense.
Las notas de renuncia no fueron, todavía, registradas en mesa de entrada del partido. De hecho, en la sede del PJ de la calle Matheu al 300 hubo durante lo que va de enero una guardia especial frente a la posibilidad de que presente su dimisión.
En lo formal, más allá de sus bravuconadas verbales, Moyano sigue siendo el tercero en la cúpula del PJ nacional detrás del gobernador bonaerense y de Jorge Capitanich, mandatario del Chaco. Y forma parte del quinteto de vicepresidencias -reforma introducida por Kirchner cuando, tras una larga intervención judicial, reactivó el partido y se hizo nombrar al frente- que completan la senadora por Tucumán, Beatriz Rojkés, esposa de José Alperovich y el entrerriano Sergio Urribarri.
Dualidad
«Este es un Gobierno peronista y la CGT es la representación orgánica de los trabajadores. Lo ideal es que ese ámbito tenga participación en el partido», dijo Scioli ante un grupo de funcionarios para sostener su propuesta de pedir que Moyano repiense su renuncia.
De todos modos, Scioli planteó que «entiende» la determinación del jefe camionero de dimitir a la presidente del PJ bonaerense, cargo que heredó luego del ACV que sufrió Alberto Balestrini y que estuvo, desde el primer momento, cruzado de tensiones.
A pesar de los panegíricos moyanistas sobre la eficiencia de Moyano durante su estadía de poco más de un año al frente del partido -asumió el 24 de agosto de 2010, el mismo día que Herminio Iglesias en los 80- su derrotero fue incierto y accidentado.
Apenas pudo reunir al consejo partidario bonaerense en tres ocasiones y en la primera lo hizo con un quórum dibujado: desafiantes, varios consejeros desoyeron la convocatoria del camionero y la concurrencia no llegó, como fija la Carta Orgánica, a los 25 presentes.
Ocurrió el 26 de octubre de 2010, el día previo a la muerte de Kirchner. Ese atardecer, Moyano habló por teléfono con el ex presidente al menos una vez. Se especuló con que hubo una discusión subida de tono que luego el kirchenrismo negó con vehemencia.
Para la memorabilia: tres de los ministros de Cristina de Kirchner, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, el de Interior Florencio Randazzo y el de Agricultura Julián Domínguez, que además eran consejeros del PJ bonaerense, no concurrieron a la reunión.
Impacto
El 15 de diciembre, frente a un estadio de Huracán frenético, Moyano desgarró las frases más furiosas contra Cristina de Kirchner aunque sin nombrarla: no sólo repitió su menú de reclamos sectoriales sino que inauguró las objeciones políticas.
A la distancia, en el PJ y en parte de los gremios se interpretó como un error aquella ráfaga del camionero porque se malquistó con los jefes del peronismo y forzó, además, reposicionamientos -en desmedro de su poderío- en el planeta sindical.
El impacto de su renuncia duró un par de horas pero nunca la efectivizó. Scioli, ahora, le pide que revise su decisión: le ofrece una atajo para que trate de desandar el camino de belicosidades con el Gobierno. Pero Moyano es impredecible.

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