Enviada a Bruselas - A un mes de la entrada en vigencia del acuerdo provisorio comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur y, mientras los intercambios comenzaron a regirse por las disposiciones pactadas desde el 1 de mayo, la atención política y jurídica en Bruselas se concentra ahora en el Tribunal de Justicia de la UE, que deberá pronunciarse sobre la validez del mecanismo elegido para poner en marcha el tratado.
Unión Europea-Mercosur: a un mes de la entrada en vigor, el futuro del acuerdo se dirime en el terreno político
El pasado 1 de mayo comenzaron a regir los beneficios comerciales entre ambos bloques. Sin embargo, la letra chica es analizada por el tribunal de Justicia de la UE, a pedido de parlamentarios europeos. Qué podría pasar.
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El fallo del Tribunal Europeo sobre el acuerdo comercial llegaría a fines de 2027.
Cuando uno piensa en el acuerdo, lo primero que le viene a la cabeza es el costado económico, pero las negociaciones -que llevaron un cuarto de siglo- no hubieran sido posible sin el pilar político. En ese marco, el pedido de algunos parlamentarios de elevar el acuerdo al máximo tribunal europeo introdujo una cuota de incertidumbre en un proceso que ya acumuló más de dos décadas de negociaciones, revisiones y resistencias políticas. Sin embargo, entre altos funcionarios europeos predomina la convicción de que el fallo terminará avalando el camino adoptado por sus instituciones.
Desde la Comisión Europea (CE, órgano ejecutivo de la UE) remarcaron a este medio que se trata de una solicitud de dictamen y no de una impugnación directa al contenido del acuerdo. En Bruselas sostienen que existen antecedentes favorables, especialmente a partir de la jurisprudencia desarrollada por el tribunal en torno a otros tratados comerciales de gran escala. El tribunal ya intervino en el pasado para delimitar competencias entre los Estados miembros y las instituciones comunitarias en materia comercial, un antecedente que hoy es seguido de cerca por los equipos jurídicos europeos.
Las estimaciones que manejan fuentes del bloque indican que el pronunciamiento podría llegar en varios meses. Aunque hay antecedentes de procesos más extensos, algunos de los cuales demandaron más de dos años, en Bruselas creen que la resolución debería conocerse antes de finales de 2027 supo Ámbito, luego de lo cual deberá volver a votarse a nivel parlamentario (de la Unión Europea y también de los estados miembros).
La apuesta política de las autoridades europeas es clara. Según explican altos funcionarios, la decisión del Consejo de la Unión Europea de habilitar la aplicación provisoria del acuerdo constituye una señal de respaldo institucional difícil de revertir. Incluso si más adelante surgieran objeciones políticas en otros ámbitos, consideran que el tratado ya cruzó un umbral decisivo. Argumentan, como ejemplo, que el acuerdo entre la Unión Europea y Canadá, CETA. funciona de manera provisoria desde 2017.
En ese contexto, el vocero de Comercio de la Comisión Europea, Olof Gill, defendió ante este medio la relevancia estratégica del entendimiento. “Es de una importancia titánica en materia económica por las potencias que incluye. Este acuerdo nos brindó el privilegio de trabajar juntos”, señaló.
Las resistencias, efectivamente, siguen presentes. Francia continúa encabezando el grupo de países más críticos frente al acuerdo. El presidente Emmanuel Macron ya había advertido que el contexto político interno dificulta avanzar hacia su cierre definitivo. A este se suman otros gobiernos con reparos, entre ellos Polonia, que mantiene cuestionamientos vinculados principalmente al impacto que podría tener la apertura comercial sobre determinados sectores agropecuarios.
Pese a esas objeciones, en los despachos de la Comisión Europea prevalece la idea de que una eventual caída del acuerdo tendría costos políticos demasiado elevados para la propia Unión Europea. Funcionarios consultados consideran que dar marcha atrás después de haber habilitado su entrada en vigor provisoria afectaría seriamente la credibilidad del bloque como actor comercial internacional.
De hecho, puertas adentro existe cierto reconocimiento de que la imagen europea ya sufrió desgaste por las sucesivas demoras que atravesó el proceso. La negociación entre ambos bloques concluyó hace años, pero las discusiones políticas, ambientales y agrícolas demoraron reiteradamente su implementación. Para varios interlocutores europeos, extender todavía más la incertidumbre enviaría una señal negativa a futuros socios comerciales.
Mientras tanto, la aplicación práctica del acuerdo ya comenzó a mostrar algunos de sus primeros desafíos. Uno de los temas que sigue bajo observación es el reparto de las cuotas de importación de carne. Durante mayo se realizó una primera distribución entre importadores con vigencia trimestral. Sin embargo, las autoridades de la UE reconocen que todavía no cuentan con un panorama definitivo sobre cómo quedó repartido ese cupo en la práctica. "No es nuestro problema cómo lo repartan, eso lo deciden los países miembros del Mercosur", aclaran. Una nueva asignación está prevista para agosto y permitirá medir con mayor precisión el comportamiento inicial del mercado.
En el seno de la Comisión reconocieron a este medio que las declaraciones de Javier Milei en contra del cambio climático y su amenaza de salirse del Tratado de París -uno de los pilares esenciales del acuerdo macro- derivó en varias discusiones internas y que no fueron pocos los países que elevaron su preocupación. Sin embargo, la permanencia de Argentina en el compromiso firmado en pos del medio ambiente, está por encima de las políticas públicas internas, en las cuales los europeos no pueden incidir.
En Bruselas insisten en que el acuerdo atraviesa una fase de implementación temprana y que muchas de sus consecuencias económicas recién podrán evaluarse con el paso de los meses. Por ahora, la principal batalla parece librarse en el terreno político y jurídico. A un mes de haber comenzado a regir, el tratado que une a dos de los mayores mercados ya está en funcionamiento, pero su consolidación definitiva dependerá de un delicado equilibrio.
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