- ámbito
- Edición Impresa
Scioli vs. Massa, estrategias y enfoques diferentes para el PJ
Caciques y funcionarios K el viernes en Corrientes. Show de respaldos a la espera de una cumbre donde subyace la interna de diciembre.
La hoja de ruta de la interna partidaria fija que 40 días antes de la elección se deben anotar los postulantes. Es decir: la primera semana de noviembre, en pleno conteo de votos y en etapa de evaluación de daños, el peronismo K tendrá que armar, en su caos, un esquema de jefatura partidaria.
Sobrevuela, como gambeta operativa, otra dilación de los plazos. La tercera: en mayo de 2012 se llamó para el 31 de marzo pasado, pero en abril se durmió hasta diciembre que viene. Para eso debería ocurrir algo en particular: que Cristina de Kirchner emita, siquiera por terceros, un dictamen sobre qué hacer con el PJ.
De eso depende, también, la cumbre convocada pero todavía incierta del consejo del peronismo nacional, un colectivo con 75 butacas que Néstor Kirchner, en persona, diseñó en 2008 en la más pretenciosa jugada de abarcar a todo el peronismo, desde el salteño Juan Carlos Romero a Emilio Pérsico y de Juan Cabandié a Sergio Massa.
En las actas, como eco indeleble de la malquerencia de la Presidente hacia Daniel Scioli, la presidencia figura "vacante" desde la muerte de Néstor Kirchner aunque, por sucesión formal, los oficios se derivaron al gobernador, segundo en una grilla perforada por las crisis y la biología: además de la ausencia de Kirchner, Alberto Balestrini y Hugo Perié, renunciaron -o fueron renunciados ad hoc- Hugo Moyano, Felipe Solá, Jorge Obeid, Daniel Peralta, Mario das Neves, Carlos Reutemann, Alberto Fernández, Jorge Busti, Graciela Camaño, Carlos Verna y Romero, entre otros.
El mapeo de los que siguen en la mesa grande del PJ es, ahora y con el foco en diciembre, trascendental: Massa, el alcalde de Tigre y verdugo K del 11A, es consejero partidario. El cacique del Frente Renovador avisó a los suyos que no hay que meterse en la discusión del PJ. "Los liderazgos del peronismos los dirime la gente", les dijo a los suyos, y enumeró, como argumento histórico, que Herminio Iglesias cayó con Antonio Cafiero, éste con Carlos Menem, éste con Eduardo Duhalde y éste con Kirchner, a pesar de controlar -cada uno en su etapa- el partido.
En Tigre, sin embargo, están atentos a la cuestón legal. El PJ -tanto nacional como bonaerense, donde el massismo tiene más peso y tiene atado su cronograma al consejo federal- está a tiro de fallo judicial por la postergación de plazos que ya derivó en una resolución, luego congelada, de caducidad de la personería.
"Ahora, nada: lo único que nos tiene que preocupar es ganar la elección", les dijo Massa a dirigentes que le llevaron el expediente PJ bonaerense, asunto que conoce y donde tiene delegados: entre otros, su esposa Malena y el operador Juan Amondarain.
Scioli, interesado en evitar la acefalía partidaria y con la intención de blindar el partido como el instrumento desde el que buscar la presidencia en 2015, pretende tener en diciembre un esquema que aglutine a los 13 gobernadores peronistas que integran el dispositivo K. Su estilo "entusiasta", según un conocedor de los pliegues peronistas, lo hace promover una cumbre del partido para dentro de 10 o 15 días, cita que todavía no está confirmada porque falta que suene el teléfono de Olivos y dé el OK u ordene replegarse.
Scioli -que encabezó la cumbre de Gestar en Corrientes- opera sobre un supuesto: el massismo, acotado a Buenos Aires, no podrá montar un esquema para disputar el PJ nacional.


Dejá tu comentario