30 de noviembre 2009 - 00:00

Se abre una etapa sin espacio para las aventuras

Montevideo (enviada especial) - José «Pepe» Mujica recibirá del presidente Tabaré Vázquez la posta de un Gobierno que se destacó por su prolijidad y aceptación popular. Sobre el líder del Movimiento de Participación Popular (MPP, ex Tupamaros) recae ahora la presión de mantener ese rumbo y alejar los fantasmas de una radicalización de las políticas gubernamentales.

Analistas consultados por Ámbito Financiero restaron incertidumbre a la futura administración del ex tupamaro y subrayaron que la nueva gestión seguirá una estrategia similar a la de su antecesor, aunque podría contener «políticas populistas».

Los éxitos de Vázquez se centran en una notoria bonanza económica. Por otro lado, a pesar de pertenecer a una alianza de izquierda, el mandatario supo, con políticas moderadas, ganarse las simpatías del electorado centrista, algo que hoy se traduce en una popularidad del 70%, sin precedentes en Uruguay.

«Lo primero que hay que refirmar es que va a haber una continuidad fuerte. En estos dos últimos meses ese camino se ha confirmado no sólo en la campaña, sino en las propuestas que ha presentado el Frente Amplio», afirmó el reconocido historiador Gerardo Caetano a este diario. No obstante, «no se descarta la existencia de acentos. Habrá mucho más énfasis en la política social. Se tratará de la consolidación de un proyecto más popular que el del actual presidente», anticipó.

Desde el comienzo de la campaña, el ahora presidente electo hizo una bandera de la necesidad de negociar con los partidos de la oposición. Entonces, el ex ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca planteó un pacto nacional en diversos temas de trascendencia, como la energía, el medio ambiente, la seguridad pública y la educación.

«Otro cambio será buscar acercarse a la oposición, a la que le ofrecerá incentivos. Está claro que no le entregará ministerios al Partido Nacional. Esos guiños estarán orientados a ofrecer a otras agrupaciones la dirigencia de empresas de servicios públicos que se reincorporen en los servicios descentralizados», destacó Caetano.

«Sí, puede existir un Gobierno con participación de la oposición. Esto es muy clásico en la historia uruguaya. Gobierna un partido político, pero la oposición tendría el control en diferentes sectores», coincidió en diálogo con esta enviada, por su parte, el politólogo Adolfo Garcé.

De todas formas, destacó Garcé, «al poseer mayoría parlamentaria, el futuro Gobierno no necesitará entenderse con otros partidos». Ésta es la segunda vez que el Frente Amplio consigue la banda presidencial y la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso.

«Pero hay otra posibilidad, porque con un hombre de tradición tupamara al frente de la presidencia pueden pasar cosas raras», advirtió el analista. «Siempre la tradición del MLN-T fue hacer lo inesperado», enfatizó.

En el marco de esa costumbre, «yo me he preguntado estos días: ¿qué es lo sorprendente que puede hacer Mujica? Dos cosas. Sorprendente es que lleve a cabo una política económica moderada, que es exactamente lo que va a pasar», indicó Garcé en referencia al manejo de la cartera financiera por el futuro vicepresidente, Danilo Astori. Por otro lado, «sorprendente es tratar de hacer una coalición, aunque no la precises», aseveró.

Hasta el momento, ninguno de los dos principales partidos opositores ha deslizado la posibilidad de trabajar juntamente con un Gobierno liderado por el jefe del MPP, sobre quien mantienen sus reservas.

La política exterior es otro de los puntos clave hacia adonde apunta la lupa de los observadores. Vázquez sufrió una de las peores crisis con la Argentina a raíz de la instalación de la fábrica de celulosa Botnia en Fray Bentos.

«En cuanto a política exterior, encarará un camino hacia la profundización regional», adelanta Caetano. «Es prácticamente seguro que busque el reencuentro con la Argentina, tras tantos años de distanciamiento. Esto no quiere decir que tenga una opinión diferente de la de Vázquez respecto del conflicto», afirmó.

«Además buscará asociarse con Brasil y lograr un regionalismo abierto que impulse a Uruguay hacia el mundo», continuó. «En ese aspecto juega un papel preponderante el Mercosur. Tratará de que sea la puerta al mundo. Esta apuesta no es nueva en Uruguay, pero va a insistir».

Otro de los puntos álgidos en esta materia es la posible aproximación de Mujica al presidente Hugo Chávez. «¿Un acercamiento con Venezuela?, No. Mujica sigue la misma postura que Vázquez. Si bien dentro del Frente Amplio existe una discusión, no se trasladará el debate hacia el Gobierno. Puede haber un acercamiento con Evo Morales o con Rafael Correa, pero el modelo de Mujica seguirá siendo Luiz Inácio Lula da Silva», afirmó Caetano.

«Si todos estos planteos se logran, Mujica empezará su Gobierno con distinción. Ese reconocimiento lo obtiene gracias a su vocación negociadora, que le dará una legitimidad especial si se tiene en cuenta la crispación que se vivió durante la campaña», concluyó.

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