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Se desacelera emisión del BCRA por primera vez desde mayo

En el sistema financiero ya reconocen efectos sobre el dólar y las expectativas de devaluación que, en buena medida, no pueden ser atribuidos a los controles, inspecciones y persecuciones que se dispusieron en las últimas semanas. En sus inicios, Vanoli parece haber adoptado actitudes más "monetaristas" que las de Marcó del Pont y que las del último tramo de Fábrega (abril-septiembre) para combatir una corrida cambiaria que había escalado fuertemente a partir del default. Algunos resultados ya se perciben: la compra de dólar ahorro, que venía de marcar récords, mostró en noviembre su primera caída en siete meses. La demanda en ventani-
llas retrocedió un 13% en los primeros días de noviembre, respecto de octubre, e interrumpió una racha con subas de hasta el 45% mensual.
La menor expansión de Vanoli es resultado de una serie de decisiones "ortodoxas" que tomó en el primer mes y medio. La primera: la suba de las tasas de interés mínima, en pases y plazos fijos, que alentaron levemente el ahorro del sector privado, pero que no tardaron en ser trasladadas por los bancos a las tasas de préstamos no regulados (por ejemplo, a empresas). Es lo que evita, en parte, que la emisión quede en poder del público, que según el último dato del BCRA crece al 17% anual; y lo que, simultáneamente, nutre el fondeo de los bancos, que avanza al 23%.
La segunda: la decisión de que el Gobierno deje de financiarse enteramente con emisión del Banco Central y empiece a abastecerse ahora también con pesos del mercado, mediante colocaciones de bonos atados al dólar, como la que se vio ayer. En sólo 30 días, el Tesoro absorbió a través de estos instrumentos unos $ 14.000 millones que, en los tiempos de Fábrega o Marcó del Pont, hubiera obtenido a través de transferencias del BCRA. "No es ni heterodoxia ni ortodoxia; es pragmatismo", se disculpó recientemente un alto funcionario oficial en diálogo con este diario.
El mecanismo alcanza a compensar también la menor esterilización que se ve semanalmente en las licitaciones de deuda del Central, por una resistencia oficial a subir las tasas de interés en estos instrumentos: había sido de $ 15.000 millones en septiembre, con Fábrega; y fue de $ 3.000 millones en octubre, con Vanoli. "En octubre no dejó de haber una gran expansión en el financiamiento al Gobierno (unos $ 22.000 millones, el doble que el mes anterior), pero ésta hubiera sido mayor de no haber sido por el plan de utilizar bonos soberanos para cubrir las necesidades del Tesoro y evitar aumentar por éstas la emisión del Banco Central", comentó el economista de AMF Economía, Andrés Méndez.


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