7 de septiembre 2009 - 00:00

Se detuvo la euforia de los bonos en pesos

Los bonos en pesos detuvieron su euforia el viernes. Están llamados a moverse espasmódicamente. Caen y suben con la misma brusquedad, pero dentro de un rango acotado. Son instrumentos de especulación que dan fuertes ganancias pero también grandes pérdidas.

No tienen la fuerza de unos meses atrás. El Discount en pesos, por caso, mejoró el 51% en lo que va del año, pero 45 puntos de esa mejora los logró en un mes. El viernes bajó el 1,17% porque llegó a un techo donde los inversores creen conveniente tomar ganancias. El Discount vale exactamente la mitad de lo que costaba en enero de 2007, días antes de que Guillermo Moreno tomara el INDEC.

La historia del Discount se repite con cada título en pesos, salvo que en el medio se filtre alguna noticia como el canje de los bonos que altere esa rutina. La falta de credibilidad en el INDEC ha sido la sepultura del mercado financiero.

Si el Gobierno piensa que va a retornar al FMI para entrar al mercado de capitales internacional sin modificar la forma de medir el costo de vida, se estará aferrando a una ilusión.

El organismo internacional no le va a aceptar que la Argentina mantenga incólume la alteración de las cifras de indexación que acabaron con el mercado de crédito local. Sería un absurdo pensar que el FMI avale un sistema que defraudó a los tenedores de bonos posdefault. Por eso esta semana se verá otra versión de los bonos en pesos más tranquila, donde las bajas sucederán a las alzas.

En cambio, los bonos en dólares muestran otro andar. Ajenos a los manejos del INDEC, estos títulos tienen su lógica, la de la tasa de retorno. En estos momentos rinden entre el 18% y el 20% en dólares, una renta que es la más alta del mundo.

Alejado el peligro de default, son los bonos locales más previsibles. Por eso el viernes acumularon leves alzas del 0,77 por ciento en el caso del Boden 2015 y del 0,22 por ciento cuando se trató del Boden 2012.

En el mercado cambiario se nota la ausencia de compradores. De hecho, el viernes el Banco Central compró algo menos de 50 millones de dólares para mantener el va-lor de la divisa. En la plaza marginal, el dólar sigue a $ 3,87, apenas un centavo por encima de lo que cotiza en las casas de cambio. El público también está confiado en que no habrá sobresaltos en el dólar en los próximos tiempos, por eso se vuelca a los plazos fijos.

Dejá tu comentario