- ámbito
- Edición Impresa
Se dispara la recaudación en la región
Alan García, Cristina de Kirchner, Sebastián Piñera, Dilma Rousseff
La pregunta es cómo gastar mejor ese dinero para no alimentar más presiones inflacionarias, que ya están dando dolores de cabeza a los bancos centrales. La respuesta parece simple: en cualquier lado menos en gasto corriente, un rubro que abarca salarios de la burocracia, pago de pensiones, compra de suministros y gastos fijos. Algunos gobiernos, como el de Brasil, empiezan a aplicar esta fórmula. Pero otros, como el de la Argentina, buscan beneficios más inmediatos.
Lo seductor de incrementar el gasto corriente es que los resultados se reflejan más rápido, como cuando se suben salarios de los empleados estatales. Lo malo es que el impacto en los precios de productos también es mucho más acelerado. No suena como lo más conveniente cuando el FMI espera una inflación para Latinoamérica y el Caribe del 5,85% este año y los bancos centrales subieron tasas de interés y lanzaron medidas para controlarla.
Una alternativa es el gasto en infraestructura, que tiene un impacto en la competitividad a largo plazo, no causa una efervescencia tan vertiginosa en los precios y hasta es un buen negocio para empresas e inversores. «Tenés una mayor recaudación y el gasto lo hacés para renovar o mejorar la infraestructura, porque obviamente todos están en una tendencia donde quieren mantener una mano fuerte sobre la inflación», dijo Bertrand Delgado, analista de Roubini Global Economics. «Por lo tanto, gasto corriente no creo que sería la primera opción», agregó.
La región de Latinoamérica y el Caribe creció a un promedio del 5,9% el año pasado de acuerdo con cálculos del Fondo, que para 2011 pronostica una expansión del PBI del 4,3%. Aunque hay una tendencia hacia el equilibrio, la región aún vive en el déficit fiscal: los ingresos totales de los gobiernos latinoamericanos equivalen al 29% del Producto y sus gastos a casi el 32%, según el FMI.
Motores
La cifra es rotunda: la recaudación de impuestos en la Argentina promedia un incremento interanual cercano al 40% en los últimos 12 meses. Sólo en febrero tuvo una alza del 34% frente al mismo mes de 2010. Los motores de los ingresos impositivos son el acelerado ritmo de la economía -que se expandió un 9,2% el año pasado-, las mejoras en el cobro de impuestos, y también la galopante inflación real, que estimaciones privadas ubican en un 27%.
El problema es dónde terminará este dinero impositivo. La presidente, Cristina de Kirchner, dio una pista a fines de febrero: gasto corriente. Parte del dinero se va a usar para aumentar un 17% las pensiones. Con todo esto, el gasto público argentino subiría este año hasta un 35%, según estimaciones de Nadin Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal. «Es un tema a seguir con atención, dado el efecto que esta emisión puede terminar teniendo sobre la tasa de inflación», dijo el especialista. Es difícil que la situación cambie al menos este año, cuando se van a celebrar elecciones presidenciales. «La recaudación aumenta y el gasto público aumenta más. En la campaña electoral está gran parte del gasto», agregó Rodolfo Rossi, economista y ex presidente del Banco Central.
Por su parte, Brasil parece más preocupado por el gasto luego de que su política monetaria y medidas de control de capitales no alcanzaran para frenar el aumento de precios. La presidente Dilma Rousseff anunció en febrero un recorte presupuestario de u$s 30.000 millones -igual a un punto porcentual del PBI- para poner paños fríos a la inflación anual, que ronda el 6% luego de que su economía creciera un 7,5% en 2010, su mayor ritmo en 24 años.
Aunque en la mayoría de los países latinoamericanos se espera que los ingresos impositivos sigan creciendo, Perú es la excepción a la regla. Después de tener una recaudación récord en 2010 y de que en febrero creciera un 17% a nivel interanual, el Gobierno de Alan García espera que el aumento empiece a moderarse por una rebaja de un punto porcentual que hizo el Congreso en febrero a la tasa del Impuesto a las Ventas (IGV). Pero no todos los países pueden aminorar sus desembolsos. El Chile de Sebastián Piñera sigue destinando dinero a la reconstrucción tras el devastador sismo del año pasado, y Colombia para compensar los efectos de inundaciones que sufre desde el año pasado y que la llevarían a gastar hasta u$s 7.000 millones en obras.
No obstante, cuando se habla de impuestos, el patito feo es México, que tiene que subir su recaudación antes de pensar cómo la gasta. El Gobierno espera cerrar este año con una recaudación equivalente al 10,4% del PBI, menos de la mitad de países como la Argentina o Brasil.
Agencia Reuters


Dejá tu comentario