En las mesas de dinero se sorprendieron ayer al mediodía con el salto abrupto que dio el call money (el costo del dinero que las entidades se prestan entre sí): la tasa se disparó 8 puntos porcentuales, desde el 10,5% y hasta a un máximo del 19%, ante la ausencia del Banco Nación; y sólo terminó cediendo al 14% al final de la rueda. Los ejecutivos no tardaron en leer el movimiento como una nueva medida oficial para disciplinar a los exportadores, que en estos días redujeron su liquidación en el mercado cambiario, y quitarle oxígeno al "blue". En esta sintonía, el BCRA ya había subido el martes las tasas de Lebac, un 0,5%.
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