19 de junio 2012 - 00:00

Se enfrió la caldera

Se enfrió la caldera
El reinicio semanal venía con una mochila cargada de elementos del frente externo y -agregado- el clima doméstico, que había deparado un viernes tan sorpresivo en sus alcances favorables como para rememorar otras secuencias en el año con movimientos espectaculares.

Afuera, observar si las elecciones en Grecia podrían dar energías a los índices globales. Cuestión que se diluyó al variarse el ángulo de observación y donde fue pasando mucho más: la desconfianza sobre la situación precaria de España e Italia, que corre su propio sendero. Europeos con descensos, al margen de Atenas, que también fue impregnando el andar del Dow Jones hasta depositarlo en un negativo de 0,2%. Similar porcentaje para el Bovespa, también en leve baja, dejando un terreno exterior de nulo entusiasmo. Quedaba, entonces, por develar la otra mitad de la carga inicial: ver si el Merval iría en procura de un eslabón alcista para unir al viernes y dando mayor forma a otra semana «fantástica». No pudo ser. El máximo del día no alcanzó a despegar casi del cierre anterior, al tocar 2.276 puntos, yendo hacia abajo hasta un mínimo en 2.250, para concluir en 2.269, acusando un 0,14% en negativo. En línea con lo de afuera, imagen de neutralidad que no afectó a la rueda pero sí diluyó la idea del movimiento, inesperado y beneficioso, que se perfiló el viernes. Decrecer de órdenes resultó esencial, decayendo a los $ 52 millones en vez de expandirse para asimilar oferta y dar nuevo empuje en positivo. Lunes que vio enfriarse todas las calderas bursátiles y con curso condicional. La Bolsa, pensativa.

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