La salida de Templeton es un hecho irreversible. El fondo estrella de la leyenda de Wall Street, Michael Hasenstab, completó en las últimas semanas el fin de su romance fallido con el país, contabilizando pérdidas que podrían haber llegado a los u$s2.500 millones. Ahora todas las miradas apuntan a la segunda casa en situación similar. El Pacific Investment Managment Co. (Pimco) que, por lo que se sabe, permanece con algunas posiciones importantes fruto del canje de sus últimas tenencias en el país fechadas a noviembre de 2021 y con vencimiento el próximo año, fruto de la operación de canje del fallido Bono de Política Monetaria (BoPoMo, alias TJ20). Y la sospecha es que luego de la salida de Templeton, los agentes locales de Pimco estarían prestos a imitar el fin de su apuesta por el país. Y también contabilizando pérdidas monumentales. Pimco mantiene posiciones por unos u$s1.500 millones, y la esperanza de convencer al fondo para que permanezca en el país, es que posee inversiones en bonos en dólares y no en pesos, lo que le permitiría tener algo de espaldas para esperar un mundo mejor.
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Se fue Templeton y todos miran a Pimco (tiene u$s1.500 millones en títulos locales)
El BoPoMo diseñado para Pimco fue una invención elaborada y lanzada a su medida el 21 de junio de 2017 por Luis “Toto” Caputo, en el tiempo en el que trabajaba como ministro de Finanzas del gobierno de Mauricio Macri. La estrategia original de Caputo no era mala: lanzar al mercado bonos en moneda local de dos a tres años de plazo, y que pagaran intereses similares a las Leliq de vencimiento mensual, extendiendo vencimientos a más de dos años. En aquellos tiempos de precrisis, el Ejecutivo creía seriamente que para el segundo semestre de 2019 la bola de nieve de las Leliq estaría dominada y que podría ser renegociada en los mercados por bonos a largo plazo. Para esto se descartaba que ese año, la inflación anualizada se ubicaría entre el 20% y el 25% (o menos), con tasas de Leliq por debajo del 40%; y con un dólar controlado a fuerza de la caída de la inflación y el consecuente crecimiento económico del país. En definitiva, la confianza haría que la apuesta por estos bonos fuera creciente..O, medida de otra manera, el 6% de la base monetaria. Pimco detentaba el 60% del total de la emisión del título, que luego fue canjeado por otro papel con vencimiento en diciembre de 2023.
Se trata de uno de los fondos de inversión más importantes del mundo, y del principal apostador a la deuda soberana de países emergentes a nivel mundial. El fondo se convirtió en un gran tenedor de deuda soberana del país en los últimos años. Si bien tenía operaciones anteriores, la profundización de sus operaciones llegó por el conocimiento directo y la confianza que la casa de inversiones le tenía a Caputo desde sus días de operador VIP del mercado financiero mundial, especializado en deuda latinoamericana. Se trata de una firma de inversión fundada en Newport Beach, California, en 1971 por William H. Gross (que aún la dirige) y por Mohamed A. El-Erian. En 2000 fue adquirida por Allianz, y desde ese momento opera bajo su ala, pero como fondo independiente.
Tiene una historia diferente a Templeton. El fondo dirigido por Michael Hasenstab, uno de los pocos financistas top a nivel mundial que puede mostrar como cucarda el haber superado exitosamente la crisis de 2008. Casi al nivel de otro gran acreedor del país, hoy muy mencionado: BlackRock, de Larry Fink. Hasenstab puso a comienzos de 2018 su mira en un mercado poco explorado hasta el momento: la Argentina, donde una gestión “market friendly” y donde un conocido Luis Caputo ejercía el rol de ministro de Finanzas y prometió una operación espectacular.
El 14 de mayo de 2018, cuando el país lanzó una megaoperación de colocación de deuda, a través de la reapertura de la colocación de los Bonos del Tesoro 2023 y 2026, Templeton ingresó con sus primos hermanos del BlackRock por casi u$s3.000 millones. Era parte de la estrategia de Caputo, que esa semana se jugaba parte de su prestigio de “el Messi de las finanzas locales”, intentando la renovación de unos u$s30.000 millones en aquellos megavencimientos de Lebac de un martes al mes. Caputo no sólo logró la renovación del 100% de las Letras, sino que además pudo colocar la operación de los Bote con el desembarco de Templeton.


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