Se habla más de RSE, pero se desconfía de los informes

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El concepto de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) está cada vez más difundido en el mundo. Y la Argentina no es la excepción. Según el informe Radar de Sustentabilidad de Voices Consultancy, a nivel local 4 de cada 10 personas trataron el año pasado al menos una vez el tema, lo que demuestra una mayor preocupación por las acciones de las compañías en este sentido.

Sin embargo, los consumidores muestran desconfianza en los informes que presentan las empresas sobre sus actividades, por lo que éstas no siempre tienen un impacto positivo en su imagen. Según una encuesta que realizó ámbito.com entre sus lectores, el 57% no cree en las acciones y el 24,75% dice que le gustaría participar, pero las compañías en las que trabajan no las realiza. "La percepción de que la empresa es socialmente responsable genera una mayor lealtad y compromiso. La población tiene un interés en conocer lo que hacen por la sociedad, pero desconfían de sus reportes", dice Manuel R. Hermelo, director de Opinión Pública de Voices!

"Cuando se pregunta de manera espontánea, las personas definen RSE cómo 'transparencia y confiabilidad', 'creación de empleo', 'trato justo a los empleados' y 'calidad de los productos y servicios'. Estas ideas cambian a través del tiempo y no existe una misma definición a lo largo del mundo. Las empresas no pueden esperar construir confianza pública con un solo mensaje global que no haga caso de las preocupaciones específicas de cada país", explica Hermelo.

El estudio refleja que la Argentina está bien posicionada en la región en cuanto a la cantidad de veces que las personas hablan sobre RSE, cerca de la media global, pero lejos aún de los países líderes como Australia, Canadá, EE.UU. o España. Esto también se explica porque suelen ser las clases más altas y las naciones más desarrolladas donde más se analiza la responsabilidad corporativa.

María Irigoyen, directora de Proyectos de ReporteSocial, señala que "si bien en los últimos años hubo cierta evolución de la comprensión que tiene la gente sobre la RSE, todavía queda mucho camino por recorrer para que la opinión pública, y más específicamente los consumidores, incorporen estos conceptos en sus decisiones y hábitos cotidianos". Al respecto, Hermelo cree que "existe una opinión generalizada de que las empresas deben ir más allá de su rol tradicional y que deben participar activamente en la construcción de una sociedad mejor". Y resalta que "la Argentina está entre los países que más enfatizan este rol activo en la relación empresa-sociedad". "También estas demandas se relacionan con una cierta desconfianza institucional o crisis de confianza que se observa en el país, y que se traduce en mayores expectativas sobre las acciones de las empresas", agrega. "Es fundamental trabajar y concientizar para promover una cultura en la cual los ciudadanos exijan el comportamiento responsable de todos los sectores: público, privado, incluso la sociedad civil, y viceversa", añade Irigoyen.

Los especialistas coinciden en que RSE no es una moda, sino algo que "llegó para quedarse". Creen que "hay múltiples motivos, situaciones y ciclos" por los cuales las compañías llevan a cabo estas iniciativas, pero que la mayoría se plantea hoy cómo implementarlas. "La sustentabilidad se vincula cada vez más a la creatividad, a la innovación, a nuevos modelos de negocios y estilos de vida centrados en el bienestar y la felicidad. Y esto se va a potenciar aún más en los próximos años", dice Irigoyen.

En general, la creencia establece que las empresas responsables mejoran su imagen frente a la sociedad. Sin embargo, Hermelo sostiene que esto "no necesariamente es así. "Una visión negativa sobre las responsabilidades operativas hace que acciones de RSE no mejoren la confianza de la empresa. Sin embargo, las iniciativas de RSE pueden generar diferencias con la competencia y aumentar la reputación en las empresas que poseen buena imagen de sus desempeños básicos", profundiza. "Esto constituye un desafío y a su vez una oportunidad para las empresas. La sustentabilidad es una oportunidad para generar mayor confianza frente a consumidores que están empezando a hablar más sobre ética, transparencia y el comportamiento de las empresas", argumenta Irigoyen.

Al referirse al informe de Voices!, Irigoyen sostiene que "todavía queda un largo trecho para incorporar temas de responsabilidad y sustentabilidad empresarial en los hábitos cotidianos de los argentinos. Pasar de hablar a hacer. Y esto también es fundamental para las empresas, hay que darles una señal de que la sustentabilidad sí nos importa como ciudadanos y consumidores, y que esto se ve reflejado en nuestras decisiones de compra", explica. Y concluye: "Muchas empresas que están liderando procesos innovadores de sustentabilidad están esperando que el consumidor valore su gestión sustentable. Todavía no podemos hablar de consumidores proactivos que se informan y deciden de acuerdo con criterios sociales y ambientales, más allá del precio y la calidad de un producto o servicio. Pero vemos que hay cada vez más interés, una agenda global que seguirá impulsando el tema".

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