16 de julio 2009 - 00:00

Se inició diálogo por ahora sólo testimonial. Divide oposición

Arrancó ayer el diálogo con exclusividad para la UCR y el socialismo. Pero la unidad de la oposición quedó dañada: Florencio Randazzo recibió a Gerardo Morales, Daniel Katz y también a Margarita Stolbizer, que se desmarcó de Elisa Carrió.
Arrancó ayer el diálogo con exclusividad para la UCR y el socialismo. Pero la unidad de la oposición quedó dañada: Florencio Randazzo recibió a Gerardo Morales, Daniel Katz y también a Margarita Stolbizer, que se desmarcó de Elisa Carrió.
El Gobierno arrancó la ronda del diálogo político con la oposición, ayer con invitados de una porción del Acuerdo Cívico y Social. En el encuentro, tal como se preveía, el ministro Florencio Randazzo habló de internas abiertas y le refutaron con medidas contra la pobreza y un pedido de renuncia de Guillermo Moreno. A esas exigencias se sumaron «la tarifa social, una revisión de los aumentos de gas, la necesidad de discutir la asignación universal para los niños, y la derogación de los superpoderes». La nota la dio el desaire de Elisa Carrió a la mesa y, al mismo tiempo, la presencia de Margarita Stolbizer, quien fue acusada luego de «traición», en una muestra de incipiente ruptura interna dentro de la Coalición Cívica. Carrió, además, partió del país haciendo mutis y dejando una denuncia contra Cristina de Kirchner (ver nota aparte).

Ante Randazzo, el primer grupo convocado escuchó las propuestas de reforma política, pero no dio tiempo al debate propuesto por el Gobierno y empezó a sostener que era más urgente discutir la situación de la pobreza en el país.

Gerardo Morales, como presidente de la UCR, le repitió en la charla a Randazzo una definición que ya se había escuchado la noche del 28 de junio: «No queremos cogobernar y no va a haber picardías extrañas en el Congreso con respecto a las mayorías». En otras palabras, le dijo al ministro que la mayoría opositora no estaba dispuesta a hacerle al kirchnerismo lo mismo que el PJ le hizo a la Alianza a finales de 2001, cuando le arrebató el control de las cámaras.

Hubo reproches sobre el tratamiento del kirchnerismo a los partidos durante los últimos años: «Ahora llaman a los partidos, pero cuando pudieron nos atropellaron y fueron discriminatorios con nuestros intendentes y gobernadores». Un claro reclamo por el desigual reparto de fondos en el interior que caracterizó a Néstor Kirchner.

Randazzo, siguiendo la escuela del matrimonio presidencial, intentó llevarlo de nuevo al pasado: «Pero ustedes abandonaron los partidos políticos en 2001 con el que se vayan todos».

Stolbizer, que debutó como independiente de Carrió, tuvo su protagonismo en la mesa: «Es correcto que haya un ámbito legislativo de discusión, pero es muy importante que haya un ámbito de discusión directamente de los partidos». Esa definición la alejó aún más de su jefa, que proclamó el Parlamento como lugar exclusivo de discusión con el Gobierno.

En la intimidad del encuentro hubo sí una coincidencia con el ministro que alejó aún más al grupo de visitantes del resto de la oposición: en la mesa estaban los dos partidos históricamente más fuertes de la Argentina.

Para el Gobierno, como para los opositores, el encuentro fue positivo, mucho más teniendo en cuenta que es la primera vez que el kirchnerismo se sienta con adversarios desde hace seis años. La UCR pudo mostrar que consiguió doblegar el intento oficial de recibirlos junto a una decena de partidos menores.

Segundo plano

Randazzo abrió la conversación con la idea de unificar criterios con respecto a la reforma política, pero el tema pasó a segundo plano cuando los invitados reclamaron no sólo medidas contra la pobreza, sino también iniciativas para reactivar la producción, la generación de empleo y la situación del INDEC. «Hablamos de todo y ahora esperamos respuestas del Gobierno», dijo Morales, pero advirtió que no quería «generar falsas expectativas» sobre lo que generará el diálogo con el oficialismo y opinó que en los próximos días «se sabrá si fue sincero».

Junto al jefe de la UCR, concurrieron Eduardo Sanz, Oscar Aguad e Hipólito Solari Yrigoyen, Stolbizer por la Coalición Cívica, por el cobismo el diputado Daniel Katz y por el Partido Socialista fue la jefa del bloque de diputados, Silvia Augsburger, ya que Rubén Giustiniani no pudo participar ante la dolencia por el fallecimiento de su padre. También estuvieron el ministro de Gobierno de Hermes Binner, Antonio Bonfatti; y el intendente rosarino, Miguel Lifschitz.

Randazzo estuvo acompañado por el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; y el director electoral, Alejandro Tullio.

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