4 de diciembre 2008 - 00:00

Se luce Bacon como tortuoso justiciero

Salvo su grotesca transformación final, Kevin Bacon sostienetoda la película, y John Goodman hace un jefe de la mafia queelude todos los lugares comunes del género.
Salvo su grotesca transformación final, Kevin Bacon sostiene toda la película, y John Goodman hace un jefe de la mafia que elude todos los lugares comunes del género.
«Sentencia de muerte» (Death Sentence, EE.UU., 2007, habl. en inglés) Dir.: J. Wan. Int.: K. Bacon, K. Preston, J. Goodman, G. Hedlund, A. Tyler, M. O´Leary.

Kevin Bacon es un muy buen actor experto en personajes de villano. Incluso cuando encarna al héroe, suele ser un héroe especialmente tortuoso y oscuro, y justamente esta película es uno de esos casos.

En «Sentencia de muerte», Bacon interpreta a un perfecto padre de familia cuyo hijo mayor es víctima de la violencia entre pandillas, ajusticiado con un machete solamente para que un energúmeno pueda sentirse miembro de una banda de criminales tatuados.

La primera reacción del protagonista es atestiguar en contra del sospechoso que pudo reconocer, pero cuando queda claro que la justicia no actuará adecuadamente para encerrar al asesino, a sangre fría, toma otro camino: la justicia por mano propia.

Sin embargo la película no es exactamente un clon moderno de las matanzas de Charles Bronson en «El vengador anónimo»: el personaje de Bacon es un ejecutivo totalmente ajeno al mundo de las armas y la violencia y pronto pasa de perseguidor a presa de los pandilleros, Salvo su grotesca transformación final, Kevin Bacon sostiene toda la película, y John Goodman hace un jefe de la mafia que elude todos los lugares comunes del género que le declaran una guerra a él y el resto de su familia.

El director James Wan, el responsable de la redituable franquicia de películas de terror iniciada con su taquillera «El juego del miedo», intenta aquí pasar del terror a la acción manteniendo su gusto por la violencia gore y los cambios bruscos del guión diseñados para sorprender al espectador. El resultado es un buen policial negro, con momentos de gran ritmo y dos o tres secuencias de acción realmente impactantes en medio de un contexto demasiado familiar.

Kevin Bacon lleva correctamente toda la película hasta la última parte en la que su transformación en verdugo ultraviolento es un tanto grotesca, y el reparto incluye a un sorprendente John Goodman en el papel de un jefe del hampa cuyo excéntrico comportamiento elude todos los lugares comunes del género.

D.C.

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