12 de abril 2018 - 00:07

Se retira el jefe de los diputados y deja en caos a los republicanos

Washington - El republicano más poderoso en el Congreso de Estados Unidos, el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan, anunció ayer su retiro, desatando la batalla por el liderazgo cuando el partido del presidente Donald Trump enfrenta los cruciales comicios de mitad de mandato.

Ryan, segundo en la línea de sucesión presidencial, dijo que no prevé revalidar su cargo en las legislativas de noviembre, cuando los republicanos pueden perder la mayoría en el Congreso, y que se retirará al final de esta legislatura en enero.

"Este año será mi último como miembro de la Cámara", dijo en rueda de prensa el legislador por Wisconsin de 48 años, que aceptó a regañadientes el liderazgo de la Cámara en 2015 y nunca abrazó del todo a Trump. Sin embargo, dijo que su decisión de no buscar la reelección está motivada por el deseo de pasar más tiempo con su familia y no por la agitación en la Casa Blanca.

"Lo que me doy cuenta es que si estoy aquí por un período más, mis hijos solo tendrán un padre de fin de semana. Simplemente no puedo permitir que eso suceda", dijo.

Trump elogió a Ryan como "un hombre realmente bueno". "Si bien no buscará la reelección, dejará un legado de logros que nadie puede cuestionar. ¡Estamos contigo, Paul!", tuiteó.

Ryan, un conservador adalid de la disciplina fiscal que fue compañero de fórmula de Mitt Romney en 2012, no dio ninguna pista sobre sus ambiciones políticas futuras.

Su logro más importante como líder republicano en el Congreso fue la aprobación, en diciembre, de una importante reforma tributaria que incluyó fuertes recortes en los impuestos corporativos.

Los rumores sobre su partida corren desde hace meses en Washington y a principios de año fueron tan fuertes que el propio Ryan debió salir a desmentirlos. Pero entonces también dijo que, después de veinte años en el Congreso, se sentaría con su esposa para planear su futuro.

Ayer dijo estar seguro que dejará la mayoría republicana "en buenas manos, con un futuro brillante".

Pero su partida, en medio de la convulsionada presidencia de Trump, deja en evidencia el caos dentro del Partido Republicano, que en poco más de seis meses enfrentará elecciones clave, cuando se renueven las 435 bancas de la cámara baja y un tercio de las del Senado.

El partido, profundamente fracturado entre conservadores y moderados, ha sido descrito como ingobernable. Y la administración actual ha planteado interrogantes sobre el papel del conservadurismo tradicional en el contexto republicano.

El anuncio de Ryan anticipa una gran batalla de sucesión. Los demócratas buscan hacerse con el control de la cámara baja, difícil en cualquier año electoral, pero una posibilidad cada vez más cierta según los expertos.

El republicano número dos, el líder de la mayoría en la Cámara de Representantes Kevin McCarthy, es el favorito para ocupar el cargo de Ryan, en caso de que el partido siga manteniendo la mayoría. Pero con la bancada republicana muy polarizada, McCarthy sin duda tendrá competencia.

El republicano número tres, Steve Scalise, un conservador de Luisiana, también se dice que ha señalado su interés en ser presidente de la Cámara.

Chuck Schumer, el principal demócrata en el Senado, también habló bien de Ryan, a quien describió como "un buen hombre que siempre es fiel a su palabra".

Schumer confió en que, en los meses que le restan en el Congreso, Ryan "se libere de las facciones duras de derecha de su bancada que han impedido que el Congreso concrete cosas". Dijo que si Ryan quiere buscar a los demócratas, los encontrará "dispuestos y deseosos de trabajar con él".

Pero también hubo ataques desde la oposición. "Con su anuncio de retiro, el presidente Paul Ryan se convierte en la primera víctima de las elecciones de mitad de período de 2018", tuiteó el demócrata de la cámara baja Gerry Connolly.

Agencia AFP

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