22 de diciembre 2008 - 00:00

Se rodea de peronistas y junta plata por SMS

«En la zona donde haya votos del peronismo, busquemos dirigentes; donde no, ni nos preocupemos». Pragmática, sin ruborizarse, Elisa Carrió bajó la indicación ante la mesa de peronistas que reunió en Las Violetas para tratar de, por una vez, evitar una interna.
Lo consiguió a medias: estaban Patricia Bullrich, Pablo Unamunu, Horario Lenz y, entre otros, Aníbal «Toti» Leguizamón, pero faltaba la otra rama del PJ en la Coalición Cívica, la que ordena Gerardo Conte Grand, que montó para Carrió un acto en Lanús.
La orden, en ese plano, fue terminante: a fines de enero, las diferentes vertientes peronistas que orbitan en torno a la CC deben conformar una mesa única, donde estén todos, para evitar los tironeos y las disputas. «Tienen que estar todos, porque debemos cuidar los votos», avisó Carrió.
Ésa es, al menos ante los peronistas, su principal obsesión: montar un sistema de fiscales para evitar que le falten boletas en las urnas en las legislativas de 2009. Supone, como todos, que en el PJ hay gente especialista en la materia. Y, a priori, no se equivoca.
Carrió promete, además, ser la defensora de una columna peronista en la fusión que imagina con la UCR de Gerardo Morales, el PS de Rubén Giustiniani y, así lo deslizó el jueves en Las Violetas, incluso con Mauricio Macri en la Capital Federal.
«Vamos a ganar por más del 50%, juntos o separados», dijo. ¿Con quién? Con PRO. «¿Qué diferencia hay entre Adrián Pérez y Federico Pinedo?», les preguntó a los comensales. Caras de sorpresa y lecturas dobles, subterráneas, sobre esas palabras.
Dos horas de charla y discusión, y la promesa de que necesita del peronismo como del agua. Luego, en un acto en el conurbano, lo repitió: «Vengo de una familia gorila», admitió para luego revelar su fascinación por Eva Perón.
Es más: autorizó, con la condición nada fácil de cumplir de que se trate de dirigentes sin prontuario, que comience una ronda de diálogo con intendentes peronistas de todo el país y, en paralelo, con dirigentes del sindicalismo. Bullrich ya comenzó a explorar el asunto.

Condición

Dice -o eso le escuchan decir- que ya pasó el tiempo de las «discusiones dogmáticas», que la condición es respetar los principios de «ética y defensa de las instituciones» que fija la CC, pero que dentro de ese marco hay que abrir la lista para sumar dirigentes.
Refleja Carrió un cambio de mirada. Se ha vuelto menos quisquillosa en algunos aspectos: sobre todo, en lo referido a la cuestión electoral. Admite que necesita un aparato propio para cuidar sus votos y, por ahora, parece estar dispuesta a pagar el costo de eso.
Por otro lado, se resiste a los aportes empresarios para la campaña y apuesta, de una manera casi infantil, a los aportes de simpatizantes. Su idea es recaudar fondos para la campaña por medio de aportes vía internet y a través de SMS, desde los celulares.
Una apuesta a los microaportes con el método que usó en su momento Barack Obama, figura que ahora abrazan en la CC para derribar los mitos, ciertos o no, sobre que jamás Carrió podría llegar a la presidencia.

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