5 de enero 2018 - 00:00

Se tiñe de sangre la campaña electoral mexicana

Ciudad de México - Una oleada de homicidios políticos, nueve en diez días, se convirtió en preludio ominoso de una etapa de agitación política justo a seis meses de las elecciones presidenciales mexicanas del 1 de julio.

A la lista de 19 alcaldes asesinados el año pasado, se sumó la muerte de estos dirigentes políticos, entre ellos concejales y aspirantes a intendentes, en diversas zonas entre los últimos días de 2017 y los primeros de 2018.

Los casos estremecieron sobre todo la convulsionada zona sur, una de las más golpeadas por el crimen organizado.

Los asesinatos políticos no son sino la otra cara de la avalancha sangrienta que tiñe de sangre al país desde hace once años después de que el Gobierno de Felipe Calderón lanzó a las FF.AA. contra el narcotráfico, una campaña que arrojó hasta hoy 235.000 muertos.

El año pasado fue proclamado por los expertos como el más violento en la historia moderna del país y octubre pasado se convirtió en el mes con más homicidios intencionales en dos décadas.

El caso de Guerrero, calificado como "el nuevo Afganistán" por ser una de las principales zonas productoras de heroína del mundo, es uno de los más emblemáticos, con 30 asesinatos de alto impacto en esos once años.

El Obispo de la Diócesis de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel, manifestó que 2017 fue el peor año para Guerrero porque "en lugar de haber progreso sólo se incrementaron los homicidio dolosos y los secuestros".

"Hay una alarma sonando en Guerrero desde hace tiempo. Más que nunca, en el contexto de unas elecciones que se avizoran especialmente complicadas, el Gobierno federal está obligado a actuar", afirmó el analista Héctor de Mauleón.

Agencias ANSA y EFE

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