7 de octubre 2009 - 00:31

Se usará a la Policía si hoy Kraft no deja ingresar a delegados

Por primera vez, el ministro Tomada logró ayer sentar a todas las partes (empresarios, comisión interna y dirigentes gremiales) en la mesa de negociaciones.
Por primera vez, el ministro Tomada logró ayer sentar a todas las partes (empresarios, comisión interna y dirigentes gremiales) en la mesa de negociaciones.
El Gobierno se volcó ayer explícitamente a favor de los trabajadores en el conflicto con Kraft. Como se consideró insuficiente la propuesta de la empresa de reincorporar a otros 20 operarios más (50 en total desde que comenzó el conflicto), y como la compañía se negó a levantar la prohibición que rige para el ingreso de los cinco delegados, desde el Ministerio de Trabajo se firmó anoche una resolución terminante. Se intimó a Kraft a que hoy deje entrar a los representantes de la comisión interna; caso contrario, el Gobierno llamará a la fuerza pública (la Policía de Buenos Aires) para que abra las puertas de la planta de General Pacheco que permitan el ingreso de los cinco delegados.

Específicamente, la Resolución 1.310 firmada por la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, establece que los delegados deberán tener el acceso permitido «hasta que la Justicia determine lo contrario».

Además, desde el primer turno de la planta (a las 7 de la mañana), inspectores del ministerio estarán presentes en las líneas de producción para verificar si los operarios trabajan con la presencia de fuerzas de seguridad privada contratadas por la empresa. Si esto se confirma, tal como fue denunciado por la comisión interna, la cartera que maneja Carlos Tomada también podría multar a Kraft por este tema.

Con ambas decisiones, el Gobierno avanzó en favor de los trabajadores de Kraft y culpó a la ex Terrabusi por la falta de definición en el prolongado conflicto.

Esta posición terminó de definirse luego del encuentro que mantuvo anoche Hugo Moyano con los integrantes de la comisión interna en la sede del gremio de los camioneros (ver aparte), y que el titular de la CGT comentara en Olivos y ante Tomada lo conversado en el encuentro. Según lo que se habló, Moyano le dio la razón a la comisión interna y señaló a la intransigencia de la empresa como la verdadera culpable de la falta de avances y de la generalización del conflicto.

Todos juntos

Por la mañana, el Gobierno había podido ayer juntar en la misma mesa de negociaciones, por primera vez desde que estalló el problema gremial en la ex Terrabusi, a todas las partes interesadas: los directivos de la compañía, los delegados gremiales, representantes de la COPAL (la asociación de compañías de alimentos) y hasta un indultado Rodolfo Daer, titular del gremio de la Alimentación, ignorado hasta ayer por la comisión. Las negociaciones se dieron en el Ministerio de Trabajo, con la vigilancia de Carlos Tomada. Después de casi cinco horas de tensas, pero caballerescas según los testigos, negociaciones, se acordó la reincorporación de 30 empleados (ahora son 50 de los 86 originales).

Para el titular de la comisión interna, Ramón Bogado, los delegados «no firmaron ningún acta acuerdo», aunque ratificó los puntos redactados en la resolución ministerial y la reunión del martes que viene. Sin embargo, la cartera de Trabajo reiteró que la firma de la empresa les da carácter de acta a los puntos del acuerdo, que obliga a su cumplimiento bajo peligro de sufrir penalidades.

Además de Tomada, Cuartango y Daer, estuvo presente ayer en Trabajo la viceministra Noemí Rial; por la comisión interna participaron los delegados Bogado, Javier Hermosilla (que según la compañía se encuentra desaforado por la Justicia) y María Rosario y dos abogados asesores. En nombre de la empresa asistieron Sergio Prendone, Horacio Martínez, Julián de Diego y Pablo Fagoaga.

El conflicto se desató el 18 de agosto último, cuando Kraft Foods despidió a 158 trabajadores de la planta de Pacheco. En el medio se sucedieron el no cumplimiento de dos conciliaciones obligatorias y la toma de la empresa por parte de los operarios.

Rechazo

La empresa aseguró ayer a través de un comunicado que desde el lunes de la semana pasada los 2.700 empleados concurren a la fábrica «con total normalidad, con tres turnos y horas extras durante el fin de semana». La ex Terrabusi asegura también que, en algún momento, desde la comisión interna se intentó que los empleados se plegaran a una huelga general que paralizara la actividad en la planta, pero que ésta fue rechazada, lo que de alguna manera cuestionaría la representatividad de la comisión interna.

Mientras se llevaban a cabo las reuniones, trabajadores de la compañía, secundados por estudiantes universitarios y militantes de grupos de izquierda, volvieron a bloquear calles de la Capital, tal como lo vienen haciendo en las últimas semanas. La intervención más curiosa fue la toma de la sede de la facultad de Ciencias Sociales de la UBA, que desde hace 48 horas no tiene actividades en solidaridad con los empleados de Kraft. Anoche, grupos de izquierda volvieron a manifestarse frente al edificio de la UIA, en Avenida de Mayo.

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