4 de febrero 2009 - 00:00

Sector olivícola golpeado por la crisis

El kilo de aceitunas de mesa se paga actualmente u$s 0,35, cuando durante el año pasado llegó a valer en promedio u$s 0,65.
El kilo de aceitunas de mesa se paga actualmente u$s 0,35, cuando durante el año pasado llegó a valer en promedio u$s 0,65.
El sector olivícola riojano atraviesa la peor crisis de los últimos años con el cierre de los mercados internacionales, la baja del precio de la aceituna y la mala cosecha que se prevé por las heladas del año pasado.
«La conjunción de una serie de factores negativos, endógenos y exógenos, generaron que tanto las empresas como los trabajadores vivan una profunda incertidumbre, con un escenario muy preocupante para los próximos meses», sostuvo un informe privado.
Perspectiva
Las fábricas no compran y tampoco lo hacen a futuro, lo que genera un corte en la cadena de pagos que podría determinar situaciones muy graves a partir de marzo, según advierten los propios empresarios. Sin embargo, todavía no hay despidos en el rubro.
La crisis internacional golpea de manera directa a uno de los sectores productivos más importantes de la provincia.
Los dos principales mercados de las empresas olivícolas riojanas son Brasil y Estados Unidos, justamente dos países que «sintieron fuertemente la crisis internacional y que están enfrentando intensos procesos recesivos».
Ambos destinos no realizan compras y las pocas que se concretan son con montos muy inferiores a los habituales, sin ventas a futuro.
También se evidencia una fuerte retracción del consumo: en años anteriores existía un mecanismo de pago por el cual las fábricas compraban a los productores sus aceitunas y hasta en algunos casos adelantaban pagos para que las fincas pudieran hacer frente a la cosecha.
El precio actual de la aceituna de mesa cayó un 50% respecto del año anterior. De acuerdo con datos del mercado, el kilo se paga 35 centavos de dólar cuando en 2008 se abonaba en promedio unos 65 centavos.
Calidad
Algunos productores comentan que a esta notable baja se le sumó que el nivel de calidad que se exige creció. «Se vende muy poco, y lo poco que se vende tiene que ser de una calidad superlativa, en peso, en forma y también en la cuestión higiénica», sostuvo un productor.
La cosecha en Aimogasta ya comenzó hace dos semanas, y se espera que en los próximos 15 días se inicie en las plantaciones del departamento Capital.

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