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Seducción del PRO a la UCR en Jujuy
Jujuy fue el centro de la política por 48 horas con la conmemoración del bicentenario del Éxodo Jujeño. Mauricio Macri se cruzó con la conducción de la UCR, mientras Amado Boudou se abrazó a Milagro Sala.
Los radicales no tenían el más mínimo interés de que Macri firmara, el miércoles pasado, un acuerdo cultural ni de que participara de los actos con el intendente radical de San Salvador, Oscar «Chuli» Jorge, en medio de la gira del jefe porteño por Salta, Jujuy y Córdoba. Ese acuerdo había sido armado por el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, como un convenio de cooperación cultural entre la Capital Federal y la capital jujeña. La excusa sirvió también para que Macri se paseara por los actos del bicentenario del Éxodo Jujeño.
Participantes
Hubo en el medio suspensión de reuniones, corridas de radicales y finalmente apareció la foto de Macri, el miércoles por la noche, con Jorge en la municipalidad local, sin la firma de convenio mediante, pero con participación de Gerardo Morales y Ernesto Sanz, que no ven con simpatía ningún acercamiento con Macri.
Jujuy fue en estos días un hervidero. Mientras el kirchnerismo, representado por Amado Boudou y Alicia Kirchner, se concentró en el acto por el Éxodo Jujeño y luego giró al ágape que Milagro Sala organizó para los visitantes, la oposición paseó por la capital provincial, donde invitaba Jorge.
Campaña en contra
Entre los que llegaron estaba también Ricardo Alfonsín, que no sólo trinaba por la aparición de Macri en el acto de un municipio radical, sino que ya viene haciendo campaña en contra de los acercamientos del macrismo con Horacio «Pechi» Quiroga, el mendocino Alfredo Cornejo o el cobista Mario Meoni. Curiosamente, con todos esos intendentes Macri firmó convenios de cooperación cultural, algo que ya parece la herramienta de penetración dilecta del macrismo en la UCR, aceitada por Lombardi y apadrinada por Emilio Monzó.
Alfonsín volvió entonces a acusar a Macri de querer robarle intendentes: «La verdad que no es respetuoso cooptar dirigentes de un partido». «Macri tiene que resolver los problemas de la Capital, que son bastantes», dijo el dirigente en Jujuy.
Al jefe de Gobierno porteño no pareció preocuparle. En la gira hasta se dio el gusto de rivalizar en popularidad con Sala y la Tupac Amaru, algo nunca soñado por el PRO: «Se siente, se siente, Macri presidente», le gritaron grupos de collas en su paseo por la capital jujeña.

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