8 de abril 2014 - 00:39

Seguridad, un típico fin de tregua entre Scioli y los K

Emergencia sciolista detonó quejas de la Casa Rosada y respaldo opositor

Jorge Capitanich, Gabriel Mariotto y María Eugenia Vidal
Jorge Capitanich, Gabriel Mariotto y María Eugenia Vidal
Como un déjà vu, la seguridad -o la inseguridad- es el expediente en el que, una y otra vez, se explicitó la tensión entre Daniel Scioli y la Casa Rosada. Como un escudo, el gobernador dice que las voces K no expresan la voz de Cristina. "¿Ella dijo algo? Yo no me guío por lo que dicen los demás, hablo con ella" es su argumento público/privado.

La emergencia en seguridad que Scioli declaró el sábado detonó previsibles e inevitables objeciones. Jorge Capitanich, el jefe de Gabinete, y el vicegoberandor Gabriel Mariotto deslizaron diferencias y matices al igual que, más duro, Juan Carlos Molina, el cura que está al frente del Sedronar.

Desde la recepción a Juan Carlos Blumberg en 2004 en el Senado hasta los chispazos en torno al caso Píparo -la frase que Néstor Kirchner le lanzó sobre quién le ataba las manos-, el tema seguridad siempre generó distancias entre el gobernador y los Kirchner. La última disputa fue sobre Ricardo Casal, a quien un sector K pretendió sacar de Seguridad. Ocurrió pero cuando meses después de que las quejas se acallaron. El tironeo ideológico o conceptual pareció saldarse cuando, a mediados del año pasado, Sergio Berni, el secretario de Seguridad con rango y volumen de ministro, se convirtió en el portavoz de posturas más cercanas a Scioli que a la usina K. Un caso: "Algunos jueces parecen abogados de los delincuentes", dijo.

La paradoja es que a la vez que el kirchenrismo voceó refutaciones, referentes opositores respaldaron la decisión de declarar la emergencia. Sergio Massa aseguró que el Frente Renovador colaborará con el Gobierno provincial -a la vez que pidió crear una comisión para que cada 90 días evalúe las medidas tomadas- y María Eugenia Vidal, vicejefa del Gobierno porteño y candidata a gobernadora bonaerense, dijo estar "de acuerdo" con la medida, pero pidió un plan estructural para la lucha contra el delito.

Ayer, en su habitual conferencia de prensa, Capitanich se despegó de la decisión de Scioli que atribuyó a su absoluta determinación. Es una línea que el jefe de Gabinete viene definiendo -lo hizo durante los estallidos policiales de fin de año- y refiere a que la seguridad es un tema de incumbencia de las provincias. "Esa es la agenda del gobernador", dijo el chaqueño, pero consideró que el tema se convirtió en un asunto mediático. "Hace dos meses los temas parecían otros, la inflación y el dólar", aseguró el jefe de los ministros que, de todos modos, evitó chocar de manera frontal con Scioli.

Mariotto, por su lado, sostuvo que se debe actuar "sin arrebatos" en materia de seguridad e interpretó los riesgos sobre las "posiciones de coyuntura que responden a un interés de instalación mediática que no son una solución, sino un problema". Así y todo, el vice dijo que la Legislatura acompañará las medidas que requiera la declaración de emergencia. Molina, del Sedronar, aseguró, en tanto, que a la medida sciolista le "falta la pata de prevención". "Compren muchos chalecos y balas, pero también tripliquemos las becas deportivas, culturales, terapéuticas", recalcó.

Scioli evitó entregarse al ida y vuelta con los funcionarios K. Aseguró, en esa línea, que no habló con Cristina de Kirchner sobre la medida sobre seguridad.

Dejá tu comentario