2 de noviembre 2012 - 00:00

Sellan frente gremial Moyano y Barrionuevo

Pablo Moyano, elocuente, exige el pago de fondos a las obras sociales en la marcha de ayer, que compartió con Luis Barrionuevo. Detrás, el boxeador Gonzalo «Patón» Basile.
Pablo Moyano, elocuente, exige el pago de fondos a las obras sociales en la marcha de ayer, que compartió con Luis Barrionuevo. Detrás, el boxeador Gonzalo «Patón» Basile.
Un frente sindical opositor comenzó a tomar forma ayer con la marcha conjunta de sectores de la CGT de Hugo Moyano y del sello «Azul y Blanca», de Luis Barrionuevo, en protesta por las medidas del Gobierno relacionadas con las obras sociales. Luego de cuatro años de distancia -y enfrentamientos discursivos- el camionero y el gastronómico aplicaron la máxima de la «unidad en acción» con una movilización por el centro porteño, como anticipo del paro nacional que Moyano impulsa junto a la CTA de Pablo Micheli para las próximas semanas.

Para la huelga -que ahora se prevé convocar en los primeros días de diciembre- las versiones opositoras de CGT y CTA sumarán los gremios de Barrionuevo; organizaciones piqueteros como la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie; la Federación Agraria; el ferroviario Rubén «Pollo» Sobrero, y, según advierten los organizadores, seccionales de sindicatos enrolados en la facción oficialista de la principal central obrera.

Abrazo

Unos cinco mil camioneros, encabezados por Pablo Moyano, hijo del líder del gremio, coparon la avenida 9 de Julio y se movilizaron por Diagonal Sur en dirección a la Plaza de Mayo. En Avenida de Mayo Moyano se abrazó con el líder de los gastronómicos y juntos avanzaron hacia la sede de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS).

La protesta se originó en la Resolución 1.200, de ese organismo, que restringió el envío de fondos a las obras sociales para la cobertura de tratamientos para discapacitados y limitó los desembolsos por otras prestaciones. Si bien la titular del organismo, Liliana Korenfeld, suspendió la aplicación de la medida, su ejecución quedó sujeta a negociaciones con los sectores sindicales afines al Gobierno.

La unión de los sectores gremiales más refractarios al Gobierno se aceleró luego de la resolución oficial que invalidó la reelección de Moyano en julio al frente de la CGT. Este lunes, con la venia de Moyano, el dirigente panadero Abel Frutos visitó a Barrionuevo en el sindicato de los gastronómicos y acordaron poner en marcha los postulados de su «unidad en acción». Al día siguiente, las reuniones de Consejo Directivo de ambos sellos pactaron que el inicio de la alianza sería la movilización de ayer.

La huelga nacional tendrá como banderas los recursos de las obras sociales y también la falta de definición del Gobierno respecto del Impuesto a las Ganancias. De hecho, ayer los colaboradores de Moyano analizaban postergar la medida de fuerza de su programa original, en la segunda quincena de noviembre, a los primeros días de diciembre por entender que entonces se harán más tangibles los efectos del gravamen sobre los salarios.

Un dirigente le explicó a este diario que contar con unos días más les permitirá preparar la medida de fuerza e incrementar su impacto. Incluso, dijeron, incorporar a seccionales de gremios que militan en la CGT oficialista, de Antonio Caló. En esa línea dijeron contar con un principio de adhesión por parte de filiales de Luz y Fuerza y de la Unión Tranviarios Automotor.

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