11 de diciembre 2009 - 13:11

Senado también en pie de guerra por comisiones

Miguel Pichetto
Miguel Pichetto
El acuerdo duró horas. Lo suficiente como para que a Miguel Pichetto lo hicieran recapacitar sobre el acuerdo que había cerrado el miércoles con los radicales Ernesto Sanz y Gerardo Morales para evitar una guerra por el reparto de cargos en el Senado, similar a la que el kirchnerismo vivió en Diputados con la consecuente derrota. El oficialismo había aceptado quedar con un senador por debajo del quórum en todas las comisiones y avanzar en la negociación por el reparto de las presidencias. Contra eso no habría ni siquiera amague de peleas por la presidencia provisional, como en algún momento amenazaron los radicales. Pero ayer Pichetto cambió de opinión: «Nuestro bloque tiene 32 senadores propios y tenemos la posibilidad de conformar un interbloque. Si es así tendríamos quórum y mayoría parlamentaria», dijo.
Razonan los kirchneristas en el Senado que junto a senadores del Movimiento Popular Neuquino, Horacio Lore y los fueguinos José Martínez y María Rosa Díaz, podrá armar una mayoría suficiente como para no tener que ceder cargos. Es claro, sólo con ellos no les alcanza y es por eso que Pichetto suma también a los pampeanos Carlos Verna y María Higonet, que de la mano del PJ disidente entraron al Senado para formar bloque propio.
Y le puso un número a su armado: «Mi voluntad es la de resolverlo de la mejor forma. Nosotros tenemos 32 senadores propios y la UCR 16. Y el Interbloque Federal no se sabe cuántos son porque todavía no le dieron mandato a Adolfo Rodríguez Saá para que sea su presidente», dijo.
Desempate
Será difícil que a Verna lo convenzan de hacer lo que no quiere. El ex gobernador pampeano es recordado en el Senado por su paso por la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda durante el Gobierno de Carlos Menem y por cultivar un estilo enigmático sobre sus decisiones.
El será realmente quien deba desempatar votaciones, entre su posición de peronista disidente y los cantos de sirena que le llegarán desde el oficialismo. Es un lugar que hasta ahora se le está asignando a Julio Cobos pero que podría terminar ejerciendo el pampeano de acuerdo a cómo se van armando las bancadas.
Pichetto, de todas formas, ya da a los pampeanos como suyos: «El peronismo de La Pampa, que ya anunció que conformará bloque propio, nos va a acompañar en los grandes temas», dijo.
Ayer hubo llamadas continuas desde la Casa Rosada al Senado. Kirchner no se resigna a repetir la derrota que sufrió en su cara en Diputados al perder el control de esa cámara y quiere ahora dar batalla en el Senado. Es cierto que la relación de fuerzas está allí más equilibrada, pero nada le garantiza una victoria al Gobierno.
Por lo pronto, tras la ruptura volvieron los ímpetus del salteño Juan Carlos Romero por arrancarle a José Pampuro la presidencia provisional del Senado, segundo puesto en la línea de sucesión presidencial. Romero jura tener el apoyo de todo el peronismo disidente y hasta un guiño de Néstor Kirchner, inexplicable aun, para hacerse de ese cargo.

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