15 de abril 2010 - 00:00

Senado trabado de nuevo por el reparto de fondos del cheque

Fue el momento más complicado para el Gobierno ayer en el Senado: con 37 presentes, la oposición conseguía el quórum gracias a la ayuda inesperada de la formoseña Adriana Bortolozzi.
Fue el momento más complicado para el Gobierno ayer en el Senado: con 37 presentes, la oposición conseguía el quórum gracias a la ayuda inesperada de la formoseña Adriana Bortolozzi.
La sesión de ayer en el Senado, que comenzó con una aparente derrota del Gobierno, al lograr el quórum la oposición con la impensada ayuda de la oficialista formoseña Adriana Bortolozzi de Bogado, finalmente complicó toda la estrategia de los bloques opositores. La discusión sobre la reforma en el impuesto al cheque terminó concentrándose en la necesidad o no de reunir 37 votos positivos para aprobar ese cambio. Fue un intento de último momento de la oposición para salvar una votación que para ese momento parecía no poder ganar.

El encargado de marcar la nueva estrategia fue el radical mendocino Ernesto Sanz: «Tengo la interpretación de que se necesita una ley simple porque a partir del año 2006 el impuesto al cheque perdió afectación específica. Por lo tanto, tengo derecho a pedir que a la hora de la votación no se exija la mayoría especial», dijo.

Esa defensa formaba parte del último intento opositor para salvar el cambio en el impuesto. Así se comenzó a modificar el proyecto de distribución del impuesto al cheque para evitar la mayoría especial de 37 votos, en el caso del Senado, que impone la Constitución para sancionar cualquier proyecto que modifique asignaciones de la Coparticipación Federal.

Esta vez los redactores fueron el pampeano Carlos Verna y el radical Gerardo Morales. Propusieron, entonces, eliminar el artículo 3 de la Ley de Competitividad que creó el impuesto al cheque y que había sido aprobada en marzo de 2001, durante el Gobierno de Fernando de la Rúa.

Ese artículo fue el que estableció por entonces que la totalidad de la recaudación del impuesto al cheque se destinaría a un Fondo de Emergencia Pública administrado por el Poder Ejecutivo. Es decir, sin mencionar cambio alguno en la Ley de Coparticipación, aunque en los hechos modifica el destino de los fondos ya que al eliminar ese artículo todo el producido del tributo pasa a distribuirse de acuerdo con el régimen general.

La diferencia con el proyecto original fue que ese proponía comenzar a coparticipar

$ 10.000 millones del monto que por año le ingresan a la Nación por la recaudación del impuesto al cheque. Los problemas para la oposición aumentaron ya que sufrió algunas bajas que le complicaban lograr los 37 votos necesarios para aprobar el cambio. La rionegrina María José Bongiorno, que aunque en conflicto con la oposición había anunciado su apoyo al proyecto, estuvo de licencia por enfermedad. Tambien faltó el oficialista Guillermo Jenefes, que era contado para este caso dentro del número opositor, dos bajas que se intentaron compensar hasta último momento.

La discusión comenzó con la defensa de la posición del Gobierno que hizo Eric Calcagno, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. «No se puede aceptar que surja la idea de que achicar al Estado significa agrandar las provincias. Hay que entender que los empleos que se crean, las asignaciones universales por hijo que se dan, son de todos los argentinos. No es una buena ley para la Nación ni para las provincias, no puede haber provincias prósperas en una Nación desfinanciada», dijo defendiendo el sistema de transferencias con que la Casa Rosada asiste a las provincias con obras o mediante el Programa de Asistencia Financiera, que la oposición denuncia por discrecional.

Como se había adelantado, no todo el oficialismo estuvo en contra de modificar el reparto del impuesto. Uno de ellos fue el misionero Luis Viana, que adelantó su voto a favor: «Yo tengo una opinión distinta al resto de mi bloque. No es ni oportunismo político, ni mucho menos. ¿Cómo no voy a defender los intereses de mi provincia?», se justificó.

Se sumó a Verna, que desde temprano había defendido la modificación al cheque: «Por el impuesto al cheque mi provincia hoy recibe $ 64 millones. Si aprobamos esta ley, va a tener 220 millones de pesos».

También la chubutense Graciela Di Perna cuestionó los argumentos del Gobierno: «Es mentira que la Nación se desfinancie por coparticipar el impuesto al cheque, las que están desfinanciadas son las provincias».

En medio de las discusiones, la salteña Sonia Escudero intervino preguntando: «¿Dónde está la fiesta?», dijo en relación con cómo reparte los fondos el Gobierno entre provincias aliadas y enemigas. «En los últimos cinco años, Santa Cruz recibió $ 5.523 por habitante por transferencias. Tierra del Fuego, $ 828 por habitante. Mientras que Salta, Neuquén, Corrientes y San Luis son las grandes perjudicadas».

Entre los defensores del Gobierno estuvo el neuquino Horacio Lores: «Se minimiza la discusión del federalismo cuando se dice que los que están a favor de esta ley están a favor del federalismo y los que están en contra en contra», dijo y comenzó a hacer un repaso contable de los beneficios que obtenía su provincia por mantenerse aliada a los Kirchner: «Mi provincia logró un Programa de Asistencia Financiera del Gobierno de

$ 211 millones. Mi gobernador me ha pedido que yo defienda este tema, ahora está negociando $ 400 millones para el PAF, $ 100 millones para el Fondo Docente y una cantidad importante para hacer viviendas»
.

Para peor, el rionegrino Pablo Verani anunció que apoyaba el proyecto opositor, pero con demasiado poco convencimiento: «No puede ser que no nos pongamos de acuerdo en una mesa. Esto no es serio. Esto parece el tango Cambalache y la Argentina no es así, es un país de la gran siete. Yo votaré junto con mi bloque, pero no estoy convencido de que esto sea una solución».