Senador presentó graves denuncias contra Dilma y Lula, y conmovió a Brasil

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Brasilia - Agravando una crisis de por sí muy complicada, una nueva bomba política estalló ayer en Brasilia, al conocerse los detalles de la delación premiada en la que el senador Delcídio Amaral apuntó de modo demoledor contra la presidenta Dilma Rousseff; contra su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva; contra el presidente del Senado, Renan Calheiros; y hasta contra el líder de la oposición, Aécio Neves (ver nota aparte).

El Supremo Tribunal Federal (STF, corte suprema) aceptó la confesión del senador por el Partido de los Trabajadores, lo que revela que las 254 páginas de la denuncia contienen no sólo indicios sino pruebas concretas. Además, el acusado aceptó pagar una multa de 1,5 millón de reales (400.000 dólares).

Amaral, que antes de ser detenido por casi tres meses entre fines del año pasado y febrero último era el interlocutor entre el Gobierno y el Senado, acusó a Rousseff de interferir en el Poder Judicial designando al juez Marcelo Navarro como miembro del Supremo Tribunal de Justicia (STJ), quien se habría comprometido a evitar que fueran decretadas órdenes de arresto o, en su defecto, que fueran aceptados pedidos de liberación, de acusados de participar en los desmanes en Petrobras.

Asimismo, le atribuyó maniobras -como presiones y propuestas a magistrados- con el mismo objetivo a través del que fue fuera hasta fines de febrero ministro de Justicia, José Eduardo Cadozo, para liberar de prisión a empresarios detenidos.

Agregó que la mandataria estuvo al tanto de las irregularidades de algunos negocios de la petrolera, como el de la compra de una refinería en Pasadena, en Estados Unidos, realizado en la época en que Rousseff presidía el Consejo de Administración de la estatal, y que resultó en millonarias pérdidas.

Según el senador, el actual ministro de Educación y hombre de extrema confianza de Dilma, Aloizio Mercadante, le ofreció dinero para que desistiera de la delación premiada, versión que Mercadante desmiente.

Según la confesión de Amaral, primer senador en ejercicio en ir a prisión en la historia de Brasil y que ayer renunció al PT, Mercadante lo trató de sobornar a cambio de que rechazara colaborar con la Justicia.

Su acusación resultó reforzada con una grabación en que realizó un asesor de Amaral, Eduardo Marzagao, durante dos encuentros que tuvo con Mercadante en su despacho del Ministerio de Educación en diciembre, después de que el senador fuera arrestado y cuando aún no había decidido cooperar con la Justicia.

En el audio, Mercadante se ofrece a "ayudar" al senador y le aconseja evitar "hacer algún movimiento precipitado" en relación con su posible colaboración con la Justicia y en el que apela a su relación con Rousseff y asegura que la jefa de Estado "sabe" que si hay alguien que irá "con ella hasta el final" es él.

La desesperación del Gobierno ante la "bomba" de Amaral quedó en evidencia en el comunicado que difundió Rousseff, en el que descargó cualquier responsabilidad en Mercadante, quien fuera su jefe de Gabinete. Así, la presidenta dijo que "repudia con vehemencia e indignación el intento de implicar su nombre en la iniciativa personal del ministro Aloizio Mercadante".

Poco antes, este compareció en una rueda de prensa en la que también desligó a la mandataria. "La Presidenta no tiene ninguna responsabilidad; es enteramente mía", dijo.

Mercadante negó haberle ofrecido dinero a Amaral, pero sí admitió haberlo visitado en el Senado para ofrecer su "solidaridad". El ministro aseguró que fue el asesor del senador el que se interesó en hablar del posible acuerdo de colaboración con la Justicia y que él se limitó a sugerirle que el Senado podría participar en su defensa.

Asimismo negó que conociera detalles del proceso en contra de Amaral y dijo que por ello, expresó de forma "muy clara" que no podría colaborar en la defensa del senador.

También desmintió cualquier posibilidad de renunciar a su puesto, pero la oposición exigió su "inmediata y sumaria" destitución y arresto.

Con respecto a Lula, Delcídio Amaral dijo que fue el exmandatario quien le dio la orden de intentar sobornar al exdirector de Petrobras Nestor Cerveró, que está preso, para que no implicara a su amigo personal, el empresario José Carlos Bumlai. Fue en cumplimiento de esa tarea que Amaral fue preso. El senador fue filmado por el hijo de Cerveró prometiendo la interferencia del Gobierno para liberar al exdirector de la prisión y ofreciéndole un salvoconducto para salir del país.

En un comunicado, el Instituto Lula afirmó que el expresidente "jamás participó, directa o indirectamente, de cualquier ilegalidad en los hechos investigados en la Operación ´Lava Jato´ o en cualquier otro, antes, durante o después de su Gobierno".

Como si eso fuera poco, el "arrepentido" señaló que el presidente del Senado, Renan Calheiros, un aliado del Gobierno, negoció con Mercadante la posibilidad de impulsar una moción ante la Justicia para lograr un relajamiento en sus condiciones de detención.

Agencias Brasil247, DPA, AFP, EFE y Reuters,


y Ámbito Financiero

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