20 de septiembre 2013 - 00:00

Señal: el Papa criticó a una Iglesia “obsesionada” con el aborto y los gays

El reportaje al Papa se llevó a cabo durante tres días, y fue publicado simultáneamente por 16 semanarios de la Compañía de Jesús.
El reportaje al Papa se llevó a cabo durante tres días, y fue publicado simultáneamente por 16 semanarios de la Compañía de Jesús.
Ciudad del Vaticano - El papa Francisco afirmó, en una larga entrevista difundida ayer, que la Iglesia Católica no puede ocuparse sólo de temas relacionados con el aborto, el matrimonio homosexual y el empleo de métodos anticonceptivos, y aseguró que debe ser un credo acogedor. Pidió a los sacerdotes ser pastores comprensivos con los divorciados y los gays, y les exigió misericordia con las mujeres que hayan interrumpido su embarazo y estén arrepentidas.

En la primera entrevista exclusiva que concede a un medio de comunicación, Francisco negó en diálogo con la revista jesuita Civiltà Cattolica "ser de derecha" e invitó a la Iglesia Católica a reflexionar sobre el papel de la mujer en la institución y a "curar las heridas" de homosexuales y divorciados antes de condenarlos.

"En Buenos Aires recibía cartas de homosexuales que son verdaderos heridos sociales, porque sienten que la Iglesia siempre los condenó. Pero la Iglesia no quiere hacer eso. Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla. Al decir esto dije lo que dice el Catecismo. La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos hizo libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal", afirmó Jorge Bergoglio, tras recordar su labor como arzobispo de Buenos Aires.

"Una vez, una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: "Dime, Dios cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?", contó como anécdota. "En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia", insistió.

El Papa reconoció que el clero católico está "obsesionado" con temas como el aborto, el matrimonio homosexual y el uso del anticonceptivo y pidió a los religiosos no seguir insistiendo sólo en esas cuestiones. "Es imposible. Yo hablé mucho de estas cuestiones y recibí reproches por ello", señaló Francisco, quien fue, en la Argentina, un acérrimo crítico a las bodas de personas del mismo sexo.

"Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio. La propuesta evangélica debe ser más sencilla, más profunda e irradiante", reconoció.

Entre las reformas que, admitió, necesita la institución, el Sumo Pontífice mencionó también la tolerancia con los divorciados creyentes, un aspecto sobre el cual venía hablando en las últimas semanas, destacando la importancia de que los sacerdotes vean su "condición humana".

"La Iglesia es la totalidad del pueblo de Dios y debemos sentir que es la casa de todos", afirmó. "No es una pequeña capilla que contiene a un grupito de personas seleccionadas. No debemos reducir el seno de la Iglesia universal a un nido protector de nuestra mediocridad", reflexionó.

En la inédita entrevista, realizada por el jesuita Antonio Spadaro durante seis horas repartidas entre los días 19, 23 y 29 de agosto y publicada simultáneamente por 16 semanarios de la Compañía de Jesús en todo el mundo, Francisco reflexionó sobre las mujeres en dos puntos: las que abortaron y las que desean tener un lugar dentro de la Iglesia.

Misericordia

Sobre las primeras, pidió "misericordia" para las que interrumpieron su embarazo y "están sinceramente arrepentidas". Sobre las segundas, dijo que "es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva". "El genio femenino es necesario en los lugares donde se toman decisiones importantes", afirmó y agregó: "María, una mujer, es más importante que los obispos. Digo esto porque no hay que confundir la función con la dignidad".

Durante una larga conversación con la revista jesuita, el Papa también habló de su "forma autoritaria y rápida de tomar decisiones", que lo llevó "a ser acusado de ultraconservador" en la Argentina. "Tuve un momento de gran crisis interior estando en Córdoba. No habré sido ciertamente como la beata Imelda, pero jamás fui de derecha. Fue mi forma autoritaria de tomar decisiones la que me creó problemas", reconoció.

Francisco rememoró los años en que estuvo a cargo de la orden de los jesuitas en el país, tema que generó debate al inicio de su pontificado por haber evitado pronunciarse sobre los desaparecidos durante la dictadura militar (1976-1983). "Tenía 36 años: una locura. Había que afrontar situaciones difíciles, y yo tomaba mis decisiones de manera brusca y personalista", señaló.

Consultado sobre cuáles son las prioridades de la Iglesia, respondió: "La capacidad de curar heridas y de dar calor al corazón de los fieles", además de "la cercanía, la proximidad". "Yo veo a la Iglesia como a un hospital de campaña tras una batalla", indicó.

Cuando tuvo que armar su "identikit", el Sumo Pontífice se definió "bastante ingenuo" e "indisciplinado nato", y como "un pecador en quien el Señor puso sus ojos". Por otro lado, recordó que desconfía de su "primera decisión", admitiendo que le lleva tiempo decidir, incluso en materia de "reformas" dentro de la Iglesia Católica pues en el pasado las decisiones ocurrieron "de modo brusco".

Sobre los cambios en la Iglesia, el Papa admitió que existe una cierta prisa en empezar a verlos: "Son muchos, por poner un ejemplo, los que creen que los cambios y las reformas pueden llegar en un tiempo breve. Yo soy de la opinión de que se necesita tiempo para poner las bases de un cambio verdadero y eficaz (...). Pero, mire, yo desconfío de las decisiones tomadas improvisadamente. Desconfío de mi primera decisión, es decir, de lo primero que se me ocurre hacer cuando debo tomar una decisión. Suele ser un error. Hay que esperar, valorar internamente, tomarse el tiempo necesario. La sabiduría del discernimiento nos libra de la necesaria ambigüedad de la vida, y hace que encontremos los medios oportunos, que no siempre se identificarán con lo que parece grande o fuerte".

Aunque Francisco todavía no encaró el mayor reto de su pontificado, que es su plan para reformar la Curia romana, otros gestos de apertura vienen marcando su gestión, como la carta que envió al diario de izquierda La Repubblica, para debatir ideas sobre la fe y el ateísmo.

Agencias AFP, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

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