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“Señales de disolución”
Angela Merkel
La entrevista con Der Spiegel osciló así entre advertencias, estocadas y garantías. Por un lado, recordó a los alemanes los esfuerzos realizados por Italia, y por otro, lamentó que hayan sido Berlín y París, en 2003, los primeros en violar el pacto de estabilidad. Por otra parte, desmintió «ejes del sur» con Madrid y París, y aseguró tener óptimas relaciones con Angela Merkel y Wolfgang Schauble. En otra estocada, el profesor recordó que «las altas tasas» sobre los títulos públicos que Italia paga puntualmente «subvencionan aquellas bajas pagadas por Alemania».
Monti pidió a todos, en primer lugar a Berlín, una prueba de amistad. «Si todo va según los planes, permaneceré en el cargo hasta 2013», con la esperanza de haber «salvado a Italia de la ruina financiera», expresó el premier. Pero, agregó, para hacerlo es necesario «el soporte moral, no financiero, de algunos amigos europeos, en primer lugar, de Alemania». Esto, explicó, también sirve a Alemania y a los otros países partidarios del rigor, pues si quieren que «la actual política en Italia tenga un futuro», deben «dejar más márgenes de flexibilidad» a los países virtuosos de la eurozona.
El economista y excomisario europeo agregó que hizo conocer su preocupación a la jefa del Gobierno de Berlín, Angela Merkel, según declaró en la entrevista. Monti manifestó su preocupación por los tonos antialemanes que se levantaron recientemente en Italia con acusaciones a Berlín de dureza y arrogancia. «Éste es un problema que va más allá de la relación entre Alemania e Italia. Las tensiones que desde hace años acompañan a la eurozona tienen ya connotaciones de una disolución psicológica de Europa. Tenemos que trabajar duro para contrastarlas», aseveró. «Uno de los problemas más graves y preocupantes para Europa -agregó Monti- es la contraposición entre países del norte y los del sur. Existe un choque frontal con reproches recíprocos».
Agencia ANSA


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