14 de abril 2010 - 00:00

Serio: cada vez más sectores reclaman devaluación del 30%

Cristiano Rattazzi
Cristiano Rattazzi
La discusión por el impacto de la creciente inflación y la política cambiaria ahora se trasladó al sector exportador. Desde diferentes industrias sostienen que hay un atraso cambiario cercano al 25% y que la pérdida de competitividad del peso en el mundo es preocupante y atenta contra las exportaciones. Por este motivo, piden que la gestión de Cristina de Kirchner coloque al dólar por encima de los $ 4, y que acompañe a la inflación, que según estimaciones privadas fue en marzo un 20% superior al mismo mes de 2009 y lleva acumulado en lo que va del año un incremento del 8%. Los empresarios consultados por este diario sostuvieron que, de trasladar a los precios el crecimiento en los costos, perderían competitividad. Por eso, absorben en su mayoría el aumento, aunque esta estrategia reduce considerablemente el margen de ganancias que obtienen por las ventas en el exterior. Pero ante un escenario donde la inflación crece mes a mes admiten que no podrán seguir sosteniendo los precios y temen que se contraiga la demanda de productos argentinos a nivel mundial.

«Se espera que este año sea récord para la producción automotriz. Sin embargo, no hay un clima optimista entre las empresas del sector y esto se debe a que los costos crecieron, pero el dólar se mantiene estable. Esta situación disminuye las ganancias de esta industria que exporta el 70% de lo que produce», dijo a este diario Juan Cantarela, titular de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC). En la misma línea, Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat y vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), sostuvo que «la inflación se come la competitividad argentina en los negocios con el mundo y que eso dispara la discusión por el tipo de cambio». Para el empresario italiano «la Argentina está sumergida en un proceso inflacionario de entre un 20% y un 30% anual, que genera un ajuste macroeconómico del sistema». Tanto Rattazzi como Cantarela coinciden en que la situación del sector automotor es buena gracias a que su principal socio, Brasil, está teniendo un gran crecimiento económico. «La productividad de la industria de automóviles argentina depende del mercado brasileño. Pero si se llega a frenar la demanda de Brasil, entonces agarrémosnos para lo que vendría (sic)».

Desde el sector vitivinícola también explicaron a este diario que el tipo de cambio se encuentra atrasado con respecto al porcentaje inflacionario. «El dólar debería por lo menos estar por encima de $ 4,20. De esta manera, se compensaría el incremento en los costos y no sufriríamos una disminución en nuestro margen de ganancias», sostuvo el CEO de una de las bodegas más importantes del país que pidió anonimato.

Alerta

También en el sector tecnológico se encendió una alerta por el escenario económico actual. Es que la mayoría de las firmas que prestan consultoría obtiene sus ingresos de la exportación de servicios y ante el estancamiento del tipo de cambio y el incremento en los precios locales, las ganancias actuales no les permiten sostener su negocio. «Se está produciendo en nuestro país un proceso inflacionario con un estancamiento del dólar. Y no podemos modificar los precios, porque si lo hiciéramos, quedaríamos fuera del mercado, ya que la India, por su peso en la industria mundial, es quien fija los valores a nivel global», sostuvo Roberto Wagmaister, CEO de la firma de consultoría y servicios de consultoría ASSA. A su vez, el empresario explicó que a pesar de que los costos aumenten mes a mes, en esta industria los contratos muchas veces anuales no pueden modificar los precios estipulados en éstos en función de la tasa inflacionaria. «Al mantener bajo el tipo de cambio, el Gobierno nos está quitando competitividad. Las empresas más grandes tenemos espalda para aguantar, pero en este sector hay muchas pymes cuyo negocio está en peligro», agregó.

Por su parte, el campo se sumó al reclamo y pidió un dólar por encima de los $ 4. El presidente de Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, ya había pedido un tipo de cambio más alto en declaraciones periodísticas, y ayer el titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, se expresó en la misma dirección. «El dólar agropecuario, que tiene una quita de hasta un 35% por las retenciones, es extremadamente bajo», dijo Biolcati y agregó: «Así se produce una discriminación en la que se condena a los productores sojeros a tener sus números en rojo. Estamos peor que en la etapa de la convertibilidad. Los productores están desfinanciados, hay una gran confiscatoriedad y con un retraso del tipo de cambio de entre un 20% o un 30%. Éste dejó de ser el modelo productivo».

«La Argentina está perdiendo competitividad a largo plazo, porque con inflación hay una caída del tipo de cambio real y esto va en contra de las inversiones privadas», dijo el economista Aldo Abram. «Estamos desaprovechando un escenario internacional muy favorable para la industria argentina. El país está perdiendo peso en el comercio exterior», concluyó.

Dejá tu comentario