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Serio cortocircuito Berlín-Vaticano
La ministra de Justicia, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, reprochó al Vaticano que haya dificultado las investigaciones sobre abusos sexuales en colegios católicos, en los que reinaba, dijo, «un muro de silencio».
La ministra lamentó que, en virtud de una directiva de la Iglesia, «abusos tan graves estén sometidos a la confidencialidad del Papa y no deban ser divulgados fuera de la Iglesia».
En una carta a los obispos de mayo de 2001, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, en la época prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y elegido después papa con el nombre de Benedicto XVI, determinaba los «delitos más graves» de los que el Vaticano debía ser informado. Ese texto es considerado por especialistas en asuntos vaticanos como una prueba de la voluntad de la Iglesia de tomar cartas en el asunto por la sospecha de que las jerarquías locales eran demasiado permisivas. Pero Leutheusser-Schnarrenberger ve en él una demostración de que la Iglesia examina primero los asuntos internamente, sin dar cuenta a la Justicia, y sugiere luego a los presuntos culpables que se denuncien.
Eso es falso, respondió el obispo de Treves, Stephan Ackermann, encargado por la Conferencia Episcopal Alemana de aclarar los casos que escandalizan al país desde enero.
Investigaciones
El obispo argumenta que, «en la práctica», la Iglesia reclama investigaciones por parte de la fiscalía.
«Debemos llevar a cabo una discusión jurídico-política ambiciosa», declaró ayer el portavoz de la canciller Angela Merkel, Ulrich Wilhelm, refiriéndose al debate sobre una prolongación de los plazos de prescripción en los casos de abuso sexual de menores. En la mayoría de los casos revelados en las últimas semanas, los hechos están prescritos y muchos de sus presuntos autores han muerto.
Pero el obispo a Augsburgo (Baviera) anunció que había advertido a la Justicia de un caso que data de 1999 «a raíz de nuevos indicios».
También en la muy católica Baviera, el obispo de Ratisbona reconoció el viernes que había dos casos de abuso sexual comprobados y varios sospechados en la milenaria institución del coro de niños de Ratisbona, donde el hermano del Papa, Georg Ratzinger, fue maestro de capilla de 1964 a 1993. Éste afirma que jamás supo de tales casos.
El mismo día, un informe reveló que un centenar de niños fueron víctimas de excesos durante decenios a manos de sacerdotes del colegio benedictino de Ettal, dependiente del obispado de Munich.
En medio de la controversia, la propia Merkel salió a matizar los duros dichos de su ministra de Justicia, al asegurar que la Iglesia Católica «toma la cuestión muy seriamente».
Agencias AFP, ANSA y EFE


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