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Serio: crédito privado no reacciona y cae en marzo
El cóctel de suba de tasas de interés, caída del salario real, menor demanda laboral y mayor incertidumbre no sólo impacta en el nivel de actividad del primer trimestre del año sino que tiene en la evolución del crédito al sector privado su principal reflejo. Claro que todo esto se dio con un abrupto ajuste monetario en febrero que además ha restado materia prima a los bancos. Cabe recordar que estimaciones privadas señalan que el financiamiento bancario al sector privado en pesos es responsable de aproximadamente el 80% de las transacciones de la economía. Por lo que su comportamiento es determinante para la evolución del nivel de actividad doméstica.
Por ejemplo en este contexto el costo financiero total de un préstamo personal pasó de poco más del 30% anual a comienzos de año a más del 60%. Las tasas de los créditos escalaron así, de la mano de la suba del Badlar, de niveles del 28% al 45%. Todo ello mientras los salarios nominales sufren el impacto de la mayor inflación lo cual resta margen para tomar nuevos fondos prestados o extender límites de financiamiento.
Al 21 de marzo pasado el crédito privado en pesos experimentó una caída de $ 4.563 millones respecto del fin del mes anterior, mientras que en términos de los promedios mensuales muestra un exiguo crecimiento de $ 105 millones. Vale señalar que la desaceleración comenzó levemente en enero cuando creció en $ 12.059 millones -promedio mensual- para luego en febrero aumentar menos de la mitad, $ 5.895 millones. Y en marzo cuando se espera una reactivación de todas las líneas de financiamiento debido al reinicio de múltiples actividades tras el receso estival, hasta ahora se está viendo todo lo contrario, una significativa caída.
En marzo las principales líneas de crédito privado son fiel espejo de la retracción de la demanda de préstamos. Es así como las financiaciones vía tarjetas de crédito casi se desploman un 1% a $ 85.700 millones. Más abrupta es la caída en los préstamos vía documentos que retroceden casi un 1,8% a $110.379 millones. Debe tenerse presente que entre ambas líneas de financiamiento se canaliza el 41% del total del crédito privado en pesos. También los préstamos prendarios, seguramente debido a la caída de las ventas de automóviles, se destacan por una retracción del 0,6% a niveles de $ 32.330 millones.
Sólo las operaciones vía adelantos en cuenta corriente son las que apuntalan el nivel del crédito con un crecimiento del 1,85% a $ 62.255 millones; y en menor medida las líneas vinculadas con los préstamos personales que aumentaron un 0,4% a $ 101.810 millones. Por su parte, los préstamos hipotecarios aportan un crecimiento del 0,48% totalizando $ 44.597 millones.


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