El nivel de monetización de la economía, es decir, la cantidad de dinero en efectivo y los depósitos en pesos del público, ha alcanzado niveles récord, no vistos en los últimos 44 años. La demanda de dinero es clave para aspirar a que el Gobierno logre reencauzar algunas variables y corregir desequilibrios para llegar lo mejor posible a 2015. Por ello, en un contexto inflacionario como el actual, las expectativas juegan un rol determinante. La historia argentina es demasiado rica en experiencias de cómo la gente se defiende frente a la escalada de los precios. Y no hay mucho margen para especular con que el público aceptará toda la emisión que planea lanzar el Banco Central este año, sobre todo para ir en auxilio de las deterioradas cuentas fiscales. A tener en cuenta. (Pág. 3.)
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