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Serios choques por intento de “indignados” de copar Wall St.
Escenas dramáticas se vivieron ayer a corta distancia de la Bolsa de Nueva York, cuando la Policía impidió a los manifestantes acercarse al edificio, cuyas operaciones pretendían paralizar. El movimiento de los «indignados» estadounidenses no logra convocar a grandes masas, pero sí obtiene un amplio espacio en los medios de comunicación debido a sus llamativas formas de protesta.
En Nueva York, el llamado «Día de Acción» del movimiento «Ocupá Wall Street» comenzó poco antes de las 8, cuando cientos de manifestantes iniciaron una marcha pacífica desde la plaza Zuccotti hacia el edificio de la Bolsa de Valores, donde lograron bloquear las intersecciones de calles que rodean el lugar a pesar del fuerte operativo policial establecido en la zona.
Poco después comenzaron los primeros enfrentamientos con la Policía, que volvieron a repetirse en varias ocasiones ante el intento de las fuerzas del orden de disolver la marcha y liberar las calles para que se reanudara el tráfico vehicular. Los manifestantes intentaron sin éxito cerrar la Bolsa.
Al menos 200 personas fueron arrestadas, según dijeron fuentes policiales y el sitio oficial del movimiento Occupy Wall Street, que denunció que entre los detenidos había un capitán de Policía retirado y una mujer en silla de ruedas, quien fue acusada de intentar obstruir el paso de los autos.
«Arresten a uno de nosotros y dos más aparecerán. No pueden arrestar una idea», señalaban algunos de los carteles llevados por los manifestantes, que desde septiembre protestan contra la desigualdad económica y social en el país y contra «un sistema que sólo sirve a los más ricos y poderosos» y que prometen no tolerar.
Los hechos ocurrieron dos días después de que la Policía antidisturbios neoyorquina detuviera a cerca de 200 personas al desalojar del parque Zuccotti a los cientos de indignados que desde el 17 de septiembre acampaban allí, desde donde inspiraron manifestaciones idénticas en decenas de ciudades de todo el país.
Barreras de acero y policías con uniforme antidisturbios cerraron ayer a los manifestantes el acceso al corazón del distrito financiero, mientras aquellos que acudían a sus puestos de trabajo tenían que someterse a severos controles.
Tras marchar en pleno Wall Street, los manifestantes regresaron al parque Zuccotti con el objetivo de acudir a 16 estaciones de subterráneo de Manhattan para «llevar nuestras historias a los trenes», según dijeron en su página web.
En el otro extremo de país, en Los Angeles, cientos de integrantes del movimiento «Ocupá LA» marcharon por las calles del centro de esa ciudad en adhesión al Día de Acción.
Más tarde, la Policía local dijo haber arrestado a 23 simpatizantes del movimiento que hicieron una sentada y cortaron una calle céntrica.
La manifestación, que se disipó tras los arrestos, fue organizada por Good Jobs LA, una coalición que incluye sindicatos, grupos de trabajo comunitario y otros.
En tanto, cientos de policías se desplegaron en Filadelfia, Portland, Denver, Dallas, Boston y Washington en previsión de disturbios durante las protestas.
En Dallas, la Policía desalojó a decenas de manifestantes de su lugar de campamento argumentando cuestiones de seguridad e higiene, y detuvo a 18 personas por negarse a irse, informaron fuentes policiales.
En las últimas semanas, varios campamentos de los «indignados» fueron desalojados por fuerzas de seguridad en distintas ciudades.
El caso que cobró más notoriedad fue el ocurrido el martes en Nueva York, cuando el alcalde Michael Bloomberg dio la orden de desalojo del parque Zuccotti por motivos de «seguridad» y para preservar la limpieza de la plaza.
En este caso, en la misma noche del desalojo, Bloomberg tuvo que permitir el regreso de los «indignados» al parque, aunque los manifestantes no pudieron retornar con sus tiendas de campaña ni bolsas de dormir en virtud de un fallo judicial que les prohibió volver a acampar en el lugar.
Los manifestantes muestran un particular enojo con el hecho de que se entregaron miles de millones de dólares para rescatar a los bancos que generaron la crisis de 2008, permitiéndoles volver a hacer negocios multimillonarios, mientras los estadounidenses enfrentan el desempleo y la recesión.
Aunque no están enrolados en los partidos tradicionales, los disconformes apoyan de hecho la iniciativa demócrata de quitarle las prebendas impositivas otorgadas al sector más adinerado por el Gobierno del expresidente republicano George W. Bush.
Ayer, casi 140 millonarios estadounidenses pidieron al presidente, el demócrata Barack Obama, y al Congreso de su país que les aumenten los impuestos por el bien de la nación, medida fuertemente resistida por los republicanos.
Agencias Télam, EFE, DPA, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero



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