7 de julio 2011 - 00:00

Servini desató polémica por sanciones a quienes no voten

María Servini de Cubría
María Servini de Cubría
Desató ayer María Romilda Servini de Cubría un tembladeral en los apoderados legales de todos los partidos, mezcla de incredulidad y temor: la jueza federal con competencia electoral anunció, como si se tratara de algo ya conocido, que los ciudadanos que no voten en la primaria del 14 de agosto, y no puedan justificarlo, no podrán participar de la elección del 23 de octubre.

Los dichos de la jueza, en un reportaje al canal C5N, llegaron inmediatamente a los comités de campaña de todos los partidos. Muchos entendieron que la intención de la magistrada fue presionar al electorado para que no vacíe la primaria. Pero la aclaración de Servini, de acuerdo con la opinión de todos los apoderados, no se condice con la reglamentación de la reforma política que creó el sistema de primarias abiertas, obligatorias y simultáneas que en ningún momento estableció que la no presencia en esa interna invalida para votar luego en la elección nacional. La cuestión ya generó una tormenta, por el efecto anticipatorio que tendría la primaria en caso de ser de votación obligatoria, pero además porque con seguridad la Cámara Electoral deberá expedirse sobre semejante novedad.

De ahí el impacto de las declaraciones de Servini que, por otra parte, tiene poder para innovar en estas cuestiones. De hecho, tampoco estaba contemplada en la ley la citación a todos los partidos de ayer para habilitar las boletas electorales y discutir impugnaciones, y sin embargo la jueza la llevó a cabo.

En resumen: ella adelantó que los ciudadanos que no participen en las primarias del 14 de agosto y no tengan una justificación de su ausencia no podrán votar en las elecciones generales del 23 de octubre.

«Van a tener que justificar con un certificado médico que han estado enfermos o con un certificado de la Policía, porque si no después no van a poder votar el 23 de octubre», dijo ayer Servini.

La función legal de esa primaria, no habiendo competencia en ningún partido por la fórmula presidencial, se limita a que cada uno debe demostrar un piso mínimo de votos sobre el padrón para poder participar en la nacional del 23 de octubre.

Pero si, como ahora sostiene, la jueza la participación de los ciudadanos es obligatoria, la primaria del 14 de agosto de convierte en una primera vuelta donde quedará definida la elección nacional con dos meses y medio de anticipación.

Ese efecto ya era esperado por los partidos más grandes, sobre todo el kirchnerismo. El volumen de votos en la primaria abierta serviría, se dijo hasta el hartazgo, de gran encuesta para la elección definitiva. Pero si Servini logra apurar al electorado, será aún más que eso.

La jueza ayer dio detalles también sobre el mecanismo para que los partidos sigan participando: «A octubre van a pasar solamente aquellos que sacaran el 1,5 por ciento de los votos», dijo. «Si lo quieren votar el 23 de octubre, lo tienen que votar previamente el 14, porque si no va a quedar eliminado en esta elección interna», terminó, aportando aún más confusión al verdadero sentido de sus declaraciones.

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