El voto electrónico en la Ciudad de Buenos Aires provocó repercusiones a lo largo de toda la jornada electoral de las PASO de las elecciones 2023, incluso generando críticas de la candidata presidencial Patricia Bullrich. La jueza federal electoral en el distrito porteño, María Servini, formalizó sus críticas hacia el sistema a partir de un petitorio a la Cámara Nacional Electoral solicitando que se realice “una profunda reflexión de cara a los comicios de octubre”. Con esto, rompió los convenios que había firmado el pasado 26 de junio con el juez del tribunal electoral porteño Requejo y con el Instituto de Gestión, dejando de modo claro que no aceptará las máquinas electrónicas en las mismas sedes de votación donde se realicen las nacionales. Esto significa que la Ciudad deberá armar un esquema paralelo en otras sedes donde aplique la BUE o que modifique la modalidad utilizando la boleta de papel y abandone el uso de esa tecnología.
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Servini rompe con CABA y rechaza el voto electrónico para octubre
La jueza federal con competencia electoral calificó las elecciones 2023 en la Ciudad de Buenos Aires con las máquinas de la BUE como “los comicios más problemáticos y conflictivos de los últimos 30 años”.
Al iniciar su presentación al presidente de la Cámara Nacional Electoral, Alberto Ricardo Dalla Via, la jueza consideró que ocurrieron inconvenientes en la jornada electoral de la Ciudad de Buenos Aires que “afectaron gravemente el desarrollo del mismo”. “Estos inconvenientes -repetidos en numerosas mesas y locales de votación y durante toda la jornada- transformaron esta elección, en los comicios más problemáticos y conflictivos de los últimos 30 años en esta ciudad, afectando el derecho a sufragar de muchos ciudadanos que no pudieron votar a nivel local, o debieron hacerlo en condiciones deficientes”, continúa el texto.
Posteriormente, apuntó contra la gestión porteña: “Todo ello innecesariamente y en virtud de situaciones que las autoridades locales de la Ciudad de Buenos Aires no previeron, planificaron mal y ejecutaron peor”. Además de la presentación, la jueza envió documentación fotográfica con registros de las deficiencias de los dispositivos electrónicos en los que se ejecutaba el voto, entre los que se identificó la aparición de candidatos distintos a los elegidos -situación que detalló Patricia Bullrich- o incluso de otros países. Hubo un caso donde salía una impresión de una elección paraguaya donde se habían utilizado esos dispositivos.
Servini añadió que “los inconvenientes mencionados, todos relacionados con la implementación de la Boleta Única Electrónica y las máquinas utilizadas a tal fin, adquirieron una dimensión tal que provocaron que muchos ciudadanos tuvieran que hacer largas filas con una espera de hasta más de dos horas para votar, algo que no había sucedido nunca, ni aún durante la crisis sanitaria provocada por la pandemia de covid-19”. “Además, sumó complicaciones para las autoridades de mesa por el hecho de tener dos urnas en cada mesa de votación, lo que provocó demoras al momento del escrutinio y confusión en torno a la documentación relacionada con cada urna”, agregó la magistrada y calificó de “maltrato” la ejecución del voto electrónico en la ciudad, lo que “desalienta la participación electoral”.
La jueza ejemplificó: “Hubo autoridades de mesa que ante el nerviosismo generado por la situación más la aglomeración de electores que querían sufragar, colapsaron emocionalmente y manifestaron su intención de no cumplir su función en octubre próximo”. Apuntó además contra “la mala preparación del personal ‘técnico’ contratado para la empresa en cuestión para la instalación y prueba de las máquinas, que demostró poca predisposición para solucionar los problemas, en una actitud irresponsable y casi negligente, y poco conocimiento del funcionamiento de esos equipos, llegando a manifestar algunos, que estaban bajo un sistema laboral de contrato temporal -únicamente para los días sábado y domingo-, y que habían recibido muy poca capacitación en relación a la labor que debían desarrollar, demostrando una ignorancia que debió ser suplida con el trabajo realizado por el personal a mi cargo”.
En ese sentido, también se refirió a la “’instalación eléctrica’ que efectuaron los ‘técnicos’ para conectar las máquinas en cuestión, la que resultó totalmente precaria, peligrosa, con conexiones expuestas, cableado que no estuvo fijado al piso, zapatillas sobrecargadas y faltantes de alargues, todo lo cual ponía en riesgo a las autoridades de mesa y a los electores”.


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