El sexto de sus libros de ficción se ocupa de un coleccionista de arte y banquero nazi, y un buscavidas argentino que trata de hacer dinero denunciándolo.
Sguiglia. “En el mundo virtual, como en el real, las confrontaciones por los espacios, la delación o la información se encadenan aceleradamente”.
Un banquero nazi, el coleccionismo de arte, enfrentamiento de dos organizaciones de internet y un argentino buscavidas se unen en "El miedo te come el alma" (Edhasa), sexta novela del economista Eduardo Sguiglia, que se inició como narrador con "Fordlandia". Dialogamos con él.
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Periodista: Un porteño treintañero viaja a Berlín a tratar de convertir en beneficio personal sus informaciones sobre un banquero nazi. ¿De ahí partió para su thriller "El miedo te come el alma"?
Eduardo Sguiglia: Más que eso. Hay el enfrentamiento entre organizaciones que manejan informaciones en internet. El punto de partida es el homenaje que pretende realizar una galería de arte al magnate coleccionista Eduard Von der Heydt, lo que le permite exponer una serie de obras de su acopio. Inesperadamente reciben la carta de un argentino que les indica que si siguen con la idea de llevar a cabo el homenaje él va a difundir el pasado nazi de Von der Heydt, un coleccionista real, un banquero y un nazi que financió la red de espías de Hitler en el mundo. Eso es real, histórico. Daniel es un argentino buscavidas que piensa que se va a salvar con este asunto, lleva esta información a la red alemana Spartaner con la idea de venderla y difundirla por internet a través de las redes sociales. La galería, pensando que la amenaza que le han enviado es verdad, y de hecho está a punto de concretarse, contrata a la organización Nexus, que se dedica a borrar o minimizar a pedido toda información sobre diversos delitos que pueden llegar a difundirse en la redes. En el mundo virtual, como en el real, las confrontaciones por los espacios, la influencia, el prestigio, la denigración, la delación o la información se encadenan de forma acelerada. Nexus creció a partir de las revelaciones de estafas financieras y paraísos fiscales como las que hicieron el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y la Red para la Justicia Fiscal (Tax Justice Network). Y, desde ya, Wikileaks. Spartaner con sus filtraciones desestabilizantes sobre corrupción en círculos de poder europeos y las barbaridades de nazis, antiguos y recientes, se había convertido en un problema para Nexus.
P.: Los de Nexus se manejan con la posverdad.
E.S.: Uno de los personajes dice: la verdad está pasada de moda, todo es construcción. Luego de terminar la novela me di cuenta de que estaba instalada en el debate de la posverdad. La historia me llevó a eso de la mano. Los de Nexus se dedican a limpiar los antecedentes en Google, Facebook o en cualquier otro buscador. Tanto Spartaner como Nexus son productos de mi imaginación, pero no demasiado. Sus tareas deben de estar siendo realizadas por servicios de inteligencia, espías, sectores estatales y paraestatales, y un incómodo etcétera entregado a la sospecha.
P.: El nombre de la novela tiene que ver con una contraseña que le permite a Daniel hacer contacto con Spartaner.
E.S.: Fue uno de los puntos de partida de la historia. Discutíamos sobre el título de la película de Fassbinder, "La angustia corroe el alma", y "Miedo comer alma" es la frase que usa el marroquí protagonista y que Daniel pronuncia como "el miedo te come el alma", consigna para ser recibido, y es corregido. Otro cosa que dio impulso a la novela fue, en un bar, un tipo alzando el tono dijo: "si eso sale en internet, no te lo saca nadie". Luego apareció la permanente batalla de informaciones ciertas y engaños ofrecidos como verdades en internet. Luego tuve un elemento clave, que está en el corazón de "El miedo te come el alma", Monte Veritá. Es una colina que está en Ascona, el cantón suizo del Tesino, en donde a comienzos del siglo XX se instaló una comunidad vegetariana, nudista, de libertad sexual, y un cierto anarquismo. La flor y nata de la intelectualidad se sintió atraída por esa experiencia, y allá fueron Jung, Hesse, Mann, Max Weber, Isadora Duncan, artistas como Klee y Klimt, entre otros. En 1926 compró el lugar el barón Eduard Von der Heydt, ese banquero coleccionista que se convierte en nazi, y derruyó las construcciones de la comunidad para poner un hotel cinco estrellas estilo Bauhaus. Imagino que aquellos pioneros le debieron de haber dejado un tesoro importante a Von der Heydt, ese coleccionista al que iba ahora va a homenajear una galería de arte. Pensé en alguien que quisiera impedirlo, que quisiera vindicar a los pioneros de Monte Veritá, y de paso hacerse unos pesos, y así se desató el thriller, las peripecias encadenadas hasta el final.
P.: ¿Parte siempre de datos de la realidad para construir sus novelas?
E.S.: En algunos casos. No todas tienen un amarre en hechos históricos. En "Fordlandia" es el proyecto de Henry Ford de instalar una fábrica de caucho en el Amazonas y ligarla a una ciudad utópica. Un gran fracaso porque finalmente la naturaleza vence a la técnica y al hombre. En "Ojos negros" no se da eso, si bien trata sobre una región productora de diamantes de Angola, país donde fui embajador. En "Los cuerpos y las sombras" trato sobre una atentado fallido del ERP contra Videla. El proceso creativo es difícil de explicar, creo que por una razón misteriosa uno mezcla lo que ha vivido, lo que ha leído, lo que imagina, lo que oye, y de ahí salen las novelas.
P.: ¿En qué está ahora?
E.S.: Investigando a partir de un dato real sobre los peligros de una guerra nuclear como eje de una ficción.
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