8 de abril 2013 - 03:08

"Si no se corrige el IPC, se perderían hasta u$s 3.000 M"

Dos influyentes economistas consultados por este diario dieron su visión sobre temas relevantes de la Argentina hoy. Quien fue director del Hemisferio Occidental del FMI, Claudio Loser, alertó sobre las posibles consecuencias de no corregir las mediciones del INDEC. Recuérdese que el FMI viene emplazando al país para que encarrile los índices de precios y de la actividad económica. Carlos Rodríguez, rector de la UCEMA, habló de la disparada del “blue” y de los posibles senderos que vaya tomando. Fue crítico del Banco Central y advirtió sobre las inconsistencias que muestran variables clave. Para tener en cuenta.

Claudio Loser
Claudio Loser
El exdirector del FMI Claudio Loser señaló que la Argentina perdería más de u$s 3.000 millones en derechos especiales de giro (DEG) al FMI que actual-mente cuenta como parte de las reservas del BCRA, si no corrige los índices oficiales de inflación como le advirtió el organismo. El economista aseguró además que el proceso que llevaría a un voto de censura que puede terminar en la expulsión del país del FMI probablemente demoraría 18 a 24 meses, pero mientras tanto se debe cumplir con el procedimiento. En diálogo con este diario opinó también que en la Argentina deben ajustarse la política macro y la microeconómica y devaluar, quizás inicialmente con un desdoblamiento cambiario por poco tiempo.

Periodista: El Gobierno argentino acaba de ganar un juicio contra el fondo buitre NML que buscó embargar activos del país en Francia. ¿Qué impacto tiene este resultado sobre los juicios que se siguen en NY?

Claudio Loser: Claramente, la decisión de la Corte de Casación de Francia es un triunfo para la Argentina. Sin embargo es un triunfo de alcance legal limitado.

P.: ¿Cuál cree que será la respuesta de los fondos buitre a la propuesta argentina en Nueva York?

C.L.: Los llamados fondos buitre o vulture funds, junto con otros querellantes, no aceptaron la propuesta argentina anterior, por lo que sería difícil pensar que lo harán ahora. Un principio fundamental en la legislación universal, de acuerdo a mi limitado conocimiento legal, es que un contrato debe ser honrado, que es lo que dijo uno de los jueces en la audiencia del 27. Los tenedores de bonos que entraron a los canjes voluntariamente rescindieron los contratos originales de bonos y aceptaron las nuevas condiciones del canje. Sin embargo, los holdouts nunca rescindieron sus contratos, los cuales siguen vigentes y no pueden ser rescindidos unilateralmente por la Argentina. La Corte ya respetó este concepto bajo pari passu así que ese tema está decidido.

P.: ¿Cómo evolucionará, entonces, el caso?

C.L.: Los bonistas tendrán que hacer dos tipos de argumentación para rechazar la propuesta argentina. El primero es de tipo financiero: deberán demostrar que la propuesta no los pone en una posición equivalente, basándose en el principio legal mencionado. El argumento legal seguirá siendo que el Gobierno argentino no respetó las cláusulas contractuales de participación de todos los bonistas en la solución al problema de la cesación de pagos.

P.: Todavía el voto de censura del FMI contra la Argentina no pasó de una advertencia. ¿Cómo se encuentra ese proceso?

C.L.: El voto de censura es el primer paso de un proceso establecido en el Convenio Constitutivo y la reglamentación del FMI. Hasta el momento de esa declaración no se había entrado en un proceso formal de censura, sino de un llamado de atención. A partir del voto de censura, aprobado por gran mayoría de acuerdo con mi entendimiento, existen varias etapas, que incluyen la incapacidad de pedir prestado del FMI, la de votar en la junta directiva, la de recibir asistencia técnica, y por último, la posible expulsión, que además llevaría a una acción similar en el Banco Mundial (para ser miembro del Banco Mundial se debe ser miembro del FMI). La Argentina también perdería más de 3.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro (DEG) al FMI que actualmente cuenta como parte de las reservas del BCRA. Estos últimos pasos no han sido aplicados en por lo menos sesenta años a ningún país. El proceso probablemente demoraría de 18 a 24 meses, pero mientras tanto se debe cumplir con el procedimiento.

P.: ¿Con el armado que se supone que se está llevando adelante entre el INDEC y las universidades sobre un nuevo índice de inflación, se revertirá la situación?

C.L.:
La única forma de solucionarlo es a través de la corrección de los problemas en la medición del índice de precios y, por consiguiente, del PBI. Una nueva metodología ayudaría a cumplir con ello. Sin embargo, el aspecto más controversial es la utilización de datos incorrectos, de acuerdo con la mayoría de los observadores. La metodología no mejora la medición, si no se tiene información veraz, y el problema de los índices de precios está relacionado a este último fenómeno.

P.: ¿Cómo evalúa la situación cambiaria en la Argentina, con un dólar informal que casi duplica al formal?

C.L.:
La Argentina está repitiendo los mismos errores del pasado. Desde que tengo uso de memoria y hasta la década de los 90 existían controles cambiarios, mercados paralelos y distorsiones tanto en ese mercado como en los de exportaciones e importaciones. Las salidas de capital continúan, a pesar de un sistema policial de control, a su vez fuente inevitable de corrupción. Lamentablemente, la historia -gran maestra- muestra escasos ejemplos de salidas graduales de una crisis de este tipo y ciertamente que no en la Argentina. Debe ajustarse la política macro y la microeconómica y devaluar, quizás inicialmente con un desdoblamiento cambiario por poco tiempo. Pero las perspectivas no son favorables.

P: ¿Y cuáles son esas perspectivas?

C.L.:
La Argentina tuvo un desempeño muy pobre en 2012. No veo ninguna razón para que la tasa de inflación baje del rango actual (25-30%), más allá de los controles de precios, que todos saben que son inefectivos. En cuanto al crecimiento, la situación internacional es frágil. Si a esto se agregan los serios problemas de oferta (control a las importaciones, disponibilidad de electricidad, gas y petróleo), me lleva pensar que nuevamente el crecimiento será bajo, quizás del 2-3%. Sin embargo, la continua incertidumbre de política puede fácilmente llevar a valores negativos, tal como ya se observa en la industria. Nuevamente, el Gobierno debe elegir entre el voluntarismo mágico y el realismo que el país requiere para una economía estable, próspera e inclusiva. Por último, si se elige el camino del default técnico, la situación se empeorará, perdiéndose incluso los avances de la última década.

Entrevista de Florencia Lendoiro

Dejá tu comentario