Todo quedó en el terreno de los eufemismos que el reforzado ministro de la Producción, Dante Sica, logró sortear con alguna elegancia. Luis Betnaza, del Grupo Techint, lo conceptualizó como "temporalidad" o como "ventana de tiempo". En términos más sencillos, los empresarios de la Unión Industrial Argentina (UIA) quieren saber cuánto deberán aguantar la malaria que provocó la escalada del dólar. "Creemos que para fin de año debería empezar a bajar la tasa de interés", aventuró el funcionario, quien minutos antes había disertado en el primer panel de la 24 Conferencia Industrial. Desde antes de asumir su cargo Sica viene prometiendo a los empresarios que la crisis iba a durar hasta septiembre. Se anotaba entre los economistas que pregonaban la "recesión corta", y mantuvo esa perspectiva cuando fue designado en junio. Tuvo que admitir que ahora el plazo "se estiró" debido al previsible aumento del 3% de la tasas de política monetaria de Estados Unidos en abril y el efecto de la lira turca, posterior. De todos modos, fue un momento de incomodidad muy menor, porque luego, el ascensor que usó para bajar desde el primer piso del Golden Center de Parque Norte, donde se llevó a cabo, se desplomó por exceso de peso, por suerte sin consecuencias.
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Tampoco resultó muy feliz un comentario que hizo el funcionario, quien dijo que "la última vez que me invitaron a hablar en una Conferencia Industrial fue en 2002", otro año de crisis.
Al referirse a la coyuntura, el ministro de la Producción sostuvo que "la corrección del tipo de cambio permite avizorar un futuro distinto" y que el objetivo del Gobierno es "tratar de mantener este cambio de precios relativos".
La inquietud de los industriales, en definitiva, es saber cuánto tiempo el Banco Central va a mantener las tasas de interés en valores prohibitivos. "Hasta que la economía se estabilice, que se calme el mercado cambiario", contestó Sica, quien sostuvo que mientras dure, "trabajamos sobre la cadena de pagos" de las pymes. Admitió que "estas tasas no son sostenibles".
Sica anticipó que el Gobierno ampliará la base del programa destinado a subsidiar tasas para descuento de cheques al 29%, del cual participan una docena de bancos públicos y el Credicoop. Se buscará sumar a más bancos privados. También anticipó que aunque el Fondo Monetario Internacional (FMI) le pida al Gobierno que suspenda la rebajas de impuestos previstas en la reforma fiscal acordada con los gobernadores peronistas, la administración de Mauricio Macri está decidida a mantener ese pacto para lograr que las provincias bajen el Impuesto a los Ingresos Brutos, que es el tributo que mayores quejas despierta entre los industriales.
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