2 de noviembre 2012 - 00:00

“Siento el folklore como algo propio”

Olga Román: «De pequeña, muchas de las canciones que cantábamos con la guitarra eran zambas que nunca escuché grabadas por artistas argentinos».
Olga Román: «De pequeña, muchas de las canciones que cantábamos con la guitarra eran zambas que nunca escuché grabadas por artistas argentinos».
Para muchos argentinos, sigue siendo la cantante que acompañó durante muchas giras a Joaquín Sabina haciendo los coros; esa mujer con la que el andaluz solía coquetear en sus pasos de comedia. Hace ya un tiempo que dejó de cantar con él, pero su romance con el público de nuestro país no se ha interrumpido. Ya grabó y presentó aquí un disco suyo, «Olga Román 2». Estuvo hace unos meses para presentar el tercero, «Seguir caminando», y su flamente cuarto, «De agua y laurel», es un homenaje a la obra del compositor salteño Gustavo «Cuchi» Leguizamón. En pocos días, volverá en Argentina para mostrar ese trabajo. Arrancará su gira en Mendoza el 10 de noviembre y cerrará con un recital en el Apolo de Buenos Aires el viernes 30, con paradas en Córdoba, Santa Fe, Rosario y Pergamino. Dialogamos con ella.

P.: ¿Cómo comienza su relación con el folklore argentino?

Olga Román: De pequeña, muchas de las canciones que cantábamos con la guitarra eran zambas que nunca escuché grabadas por artistas argentinos, como por ejemplo, «Vamos mi amor a la zafra». Las aprendí de otras compañeras del colegio. Luego, cuando apareció Mercedes Sosa en mi vida, empecé a incorporar canciones que ella cantaba, como «Canción con todos» o «Alfonsina y el mar». Y el día que la conocí personalmente en Boston, después de un breve concierto que hizo para una televisión allá, fue inolvidable. Ahora, el gran reto es ir a la Argentina a cantar un repertorio de ustedes viniendo de fuera. Pero, para mí, el folklore argentino es algo que siento propio.

P.: Bueno, pero en algún momento usted decidió pasar por el Berklee College of Music de Boston y convertirse en una cantante de jazz.

O.R.: En verdad, nunca me planteé ser una cantante de jazz, a pesar de que he escuchado mucho jazz y de que me nominaron para los Boston Music Awards en 1992 como mejor cantante de jazz: eso fue un enorme halago, pero lo que yo cantaba era música brasileña y latinoamericana. Lo que siempre me ha atraído del jazz es su lenguaje, su libertad, sus armonías, la posibilidad de que las cosas sean diferentes.

P.: Entre otros, usted ha hecho coros para dos artistas de muy fuerte relación con la Argentina, como Luis Eduardo Aute y Joaquín Sabina. ¿En qué medida ellos la acercaron a nuestro país?

O.R.: Con Aute canté en mi juventud y grabé en dos discos suyos, pero sólo giré con él por España. Con Sabina colaboré durante 13 años y con él sí fui a la Argentina muchas veces; así que tuve la suerte de poder recibir algo del cariño que le tienen. A raíz de esto empezó a haber interés por lo que yo hacía. En marzo de este año, con mi tercer disco, hice mi primera gira por diez ciudades argentinas.

P.: ¿Esas visitas le sirvieron para incorporar mayor información sobre la música de nuestro país?

O.R.: Como le decía, mi primer contacto fue en mi infancia y adolescencia, o sea que es de muy larga data. Luego, en mis ocho años en Boston, conocí a muchos músicos argentinos, fantásticos todos, con los que todavía tengo amistad. Con ellos descubrí, por ejemplo, al Dúo Salteño, un gran descubrimiento. Y, luego, cuando fui en 2004 a Buenos Aires a grabar mi segundo disco, me encontré con un elenco de músicos como Guillermo Vadalá, Facundo Guevara, Chango Spasiuk, Ernesto Snajer, Alambre González, etc. En 2006, presenté ese disco con una banda tremenda con Jota Morelli, Sergio Pérez y Javier Lozano. Ahora, para este disco del Cuchi, he trabajado con otro músico excelente, Néstor Díaz.

P.: Está en un momento solista, pero ha trabajado mucho haciendo coros. ¿Era sólo un modo de ganarse la vida?

O.R.: He hecho muchas colaboraciones y todas me han interesado artísticamente, aunque hayan sido opuestas a mi estilo.

P.: ¿Siendo que ha pasado por diferentes géneros, cómo definiría su estilo personal como cantante?

O.R.: Soy una cantante nacida en España pero con una fuerte influencia latinoamericana y brasileña, a la que le gusta el pop y el jazz. O sea que soy una mezcla de todo lo que me ha marcado.

P.: ¿Lo mismo diría si tuviera que definirse como compositora?

O.R.: Cuando empecé a componer y grabé mi primer disco, yo decía que mi música era pop, para que me colocaran en las tiendas. Pero resulta que a la gente del pop, en España, lo mío le sonaba a jazz, y a la gente del jazz le sonaba a pop. En Latinoamérica, por lo general, no debo explicar cómo es mi música porque tengo la sensación de que se entiende mejor que en mi país.

P.: ¿Por qué eligió al Cuchi Leguizamón a la hora de hacer su primer disco de pura música argentina?

O.R.: Cuando en marzo conocí a Néstor Díaz, músico y productor argentino con quien he hecho este «De agua y laurel», le comenté que al final de los conciertos tenía pensado cantar una canción de folklore y me senté al piano para cantarle «Zamba para la viuda». Néstor viene del folklore y yo le comenté que tenía en mente hacer un disco con esa música alguna vez en mi vida. Ahí nos pusimos a hablar y a lanzar títulos de canciones, y finalmente decidimos hacer un disco en homenaje al gran Cuchi. No sería raro que hiciéramos otro.

P: Una vez más, tendrá un recorrido largo por la Argentina. ¿Qué la entusiasma de estas giras por las provincias?

O.R.: Si hubiera sido por mí, habría hecho un recorrido inclusive más largo. Hemos dejado fuera un montón de ciudades donde me encantaría ir y espero poder visitar la próxima vez.

Entrevista de Ricardo Salton

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