29 de mayo 2015 - 00:00

Silvio Rodríguez, con la voz y el estilo intactos

El cantante cubano no defraudó a su público fiel que colmó por dos noches el Luna Park, sobre todo, para escuchar los clásicos, pero también cantó temas de su último disco “Amoríos”, “terminado pero aún no editado”.
El cantante cubano no defraudó a su público fiel que colmó por dos noches el Luna Park, sobre todo, para escuchar los clásicos, pero también cantó temas de su último disco “Amoríos”, “terminado pero aún no editado”.
"Amoríos". Silvio Rodríguez (voz, guitarra). Con N. González Núñez (flauta), O. Valdés Rey (batería), J. Aragón (piano), J. Reyes (contrabajo), E. Vega (vibráfono, percusión) y Trío Trovarroco. (Luna Park, 27 y 28/5; repite el 30/5 en Lugano 1 y 2, gratis).

Silvio Rodríguez es un artista incombustible. Han pasado los años y está artísticamente intacto: en una voz que nunca fue virtuosa pero sí muy personal, en su modo de musicalizar sus poesías llenas de metáforas, en sus melodías que cual trovador medieval se reiteran en la esencia, en la austeridad de su postura en el escenario, en los arreglos sin grandes artificios que buscan dejar siempre a las canciones en primer plano.

El centro de su nueva visita a la Argentina son los dos conciertos en el Luna Park para su gira "Amoríos", una actuación gratuita en el barrio de Lugano mañana, tal como viene haciendo aun en Cuba, y la presentación de un libro de fotos y relatos ("Por todo espacio, por este tiempo") que precisamente da cuenta de esa actividad de gira popular.

"'Amoríos'", dijo, es "un disco que tenemos hecho, terminado, pero que aún no se ha editado. No tenemos apuro; no tenemos ninguna trasnacional detrás. Le vamos haciendo algunos arreglitos cada tanto, lo vamos mejorando; ya lo vamos a publicar". A contrapelo de muchas de las reglas del mercado, entonces, llegó para mostrar un álbum que nadie conoce, lo que sin dudas significa un gran atrevimiento.

Su público fiel que colmó por dos noches el Luna Park, fue sobre todo, y como tantas veces, para escuchar los clásicos, y el músico cubano no los defraudó. Porque a lo largo de un concierto extensísimo que, sumando los bises, sobrepasó la treintena de títulos, estuvieron piezas como "Mujeres", "El Mayor", "La maza", "El necio" (probablemente, de lo mejor que ha escrito en su vida), "La era está pariendo un corazón", "Ángel para un final", "Ojalá, "Pequeña serenata diurna", "Tonada del albedrío" (que expresa "dijo Guevara el humano que ningún intelectual debe ser asalariado del pensamiento oficial", quizá para antipatía de algunos de sus fans argentinos), "Canción del elegido", etc.

Pero hubo también muchísimo, desconocido para la mayoría; de ese álbum fantasma o de discos que no han tenido la repercusión de sus materiales más antiguos. Y una curiosidad fue la tetralogía "Exposición de una mujer con sombrero" "Dibujo de mujer con sombrero", "Óleo de mujer con sombrero", "Detalle de mujer con sombrero" y "Mujer sin sombrero"- de las que sólo ha popularizado, hasta ahora, una de las canciones.

Entre el cubanismo y el pop, entre las guitarras folklóricas del Trío Trovarroco y la flauta al uso clásico, entre las percusiones afroamericanas y la canción de trovador y su clásico modo de tocar la guitarra, Silvio Rodríguez fue el esperado. Quizá se repita un poco en su estilo; pero nadie duda de que ha dejado huella y que tiene, justamente, un estilo inconfundible. Quizá sus títulos más recientes, por esa misma reiteración aunque lo dirá en definitiva el tiempo- no tengan la potencia de sus canciones más inspiradas. Pero allí está, con esa honestidad intelectual, con el talento, la expresividad y el respeto que siempre lo caracterizaron.

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