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Sin acuerdo con oposición, Kirchner dinamita Diputados
Néstor Kirchner
El jefe de Diputados se había reunido por separado con el radical Oscar Aguad; Adrián Pérez, de la Coalición Cívica; Eduardo Macaluse, del SI; y el peronista disidente Marcelo López Arias. En ningún caso hubo acuerdo para avanzar en la negociación, y todos salieron del despacho con la promesa de que consultaría las propuestas con Olivos. Pero el mensaje de Kirchner nunca fue componedor.
A última hora, todos los jefes de bloques opositores elaboraron una carta que le enviarán hoy a Fellner donde lo hacen responsable por la seguridad de la sesión de mañana y de cada uno de los diputados que asistirán.
Después de decenas de reuniones y consultas durante todo el día, no apareció ayer ningún acuerdo. El bloque oficialista se repartió entre quienes aspiran a lograr un acuerdo en la distribución de las presidencias y la integración de las comisiones que tome en cuenta al kirchnerismo no sólo como primera minoría, sino también como partido de Gobierno. Insisten en que los opositores no pueden reclamar la mayoría en todos esos cuerpos. Consideran que el Congreso se volvería ingobernable para la Casa Rosada. En esa corriente aparecen Agustín Rossi, Patricia Fadel y el propio Fellner. Pero en ningún caso están dispuestos a ceder, tampoco se los permitiría el matrimonio Kirchner, las presidencias ni la mayoría en comisiones clave como Presupuesto y Hacienda, Asuntos Constitucionales o Juicio Político.
El otro grupo del oficialismo representa la ortodoxia kirchnerista extrema. Son quienes recibieron desde la residencia de Olivos la orden de Néstor Kirchner de no ceder ante la oposición. Antes que eso, el ex presidente prefiere avanzar en la advertencia que lanzó hace ya una semana cuando notificó a los opositores que preferiría legislar desde la calle antes de entregar el control de Diputados, en cargos y comisiones, a los bloques opositores. Son los mismos diputados, entre ellos se ubicó también José María Díaz Bancalari, que se alimentan de la teoría de que la oposición quiere dar un golpe institucional en Diputados al pretender quedarse con la vicepresidencia primera del cuerpo (cargo que hasta ahora tenía Patricia Vaca Narvaja) y la mayoría de las comisiones: «Los opositores despiertan fuertes sospechas sobre sus sanos propósitos, dicen que prefieren dominar las comisiones y no ocupar la titularidad de la Cámara baja. Es una mentira plena, ya que la presidencia de Diputados, sin las comisiones, sería un copamiento elegante del Congreso para poner en marcha la máquina de obstruir y de lastimar al Gobierno hasta desgastarlo y voltearlo», dijo Díaz Bancalari.
Otro vocero de esa posición fue Carlos Kunkel que, tras reunirse con Kirchner, amenazó con abandonar toda negociación y dejar librada la sesión al resultado de los números.
En este capítulo, Fellner es protagonista principal. La oposición, en realidad, ya no reclama la presidencia de la Cámara, como en algún momento lanzó el peronismo disidente o el propio Gerardo Morales. De hecho, nadie le niega la renovación de la presidencia a Fellner, pero con la condición de que en la sesión se voten todas las autoridades de la Cámara y de las comisiones. En ese punto, Elisa Carrió fue clara: «El Gobierno debe garantizar el funcionamiento del Congreso hasta diciembre de 2011». No quiere la chaqueña quedar alineada con ningún movimiento del peronismo disidente (en este caso con guiño de Eduardo Duhalde) que comprometa la institucionalidad.
En medio de esas discusiones, apareció Julio Cobos con un discurso curiosamente componedor: «La integración de las comisiones debe ser proporcional en cuanto a la cantidad de los legisladores que están. Obviamente que el oficialismo tiene que retener las comisiones que son propias de la gestión de Gobierno, esto siempre ha sido así y se debe respetar», dijo.
Pero el kirchnerismo sólo aceptará elegir las autoridades si para mañana consigue el número que aún le falta para garantizarse la mayoría en el recinto. El problema es que si lo logra, tampoco respetará ningún acuerdo con la oposición, lo que precipitará también un caos en la sesión.
Por ahora, el oficialismo no tiene demasiados aliados. Ayer se profundizaron las diferencias dentro de la izquierda. Solo Martín Sabbatella, Vilma Ibarra, Ariel Basteiro y Jorge Rivas se mantuvieron al margen del acuerdo de todos los bloques de la oposición para reclamar la mayoría al kirchnerismo. Y de hecho, hasta Sabbatella deberá enfrentar rupturas en su bancada por no alinearse con el reclamo contra los Kirchner.


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