- ámbito
- Edición Impresa
Sin amparo, el desánimo campea en el luguismo
Fernando Lugo
Néstor López, de 42 años, montó una pequeña mesa al aire libre, a la puerta de su casa, en la que vende aceite, café, azúcar, edulcorante, dentífrico y muchos otros artículos de primera necesidad. Cuando terminó una venta en su pequeño almacén portátil, le dijo a este enviado: "Fui uno de los que se ilusionó con Lugo, pero nos defraudó a todos por el tema de sus hijos y por cómo se gastaba la plata. Vino en la campaña, después no apareció más y se dedicó a la farra". "Yo no voto. Además, ¿a quién? Los liberales y los colorados son unos mentirosos", completó.
Una clave para entender semejante desazón pasa por las expectativas desmesuradas de cambio que despertó el exobispo defenestrado por sus aliados en junio de 2012. Él iba a terminar con la corrupción, con el prebendarismo, con el olvido atávico de los pobres... Un outsider de la política, un hombre de fe. Pero el problema fue que no contaba con experiencia de gestión, que ocultaba falencias personales que le costaron caro, que se fue sin dar pelea y que, a falta de una estructura política propia, se recostó con imprudente confianza en la del Partido Liberal Radical Auténtico, que a la hora de la verdad no dudó en deshacerse de él para apoderarse del aparato del Estado.
Ángela López, de 67 años, descansa entre moscas en el umbral de su modesta casa. Ella es más benevolente con el expresidente, pero tampoco mostraba muchas ganas de votar. "A lo mejor voy, depende de cómo me sienta", dijo, antes de explicar que tiene "alta la presión". "Con Lugo las cosas mejoraron, pero cuando se fue empeoró todo de nuevo", estimó. "El tema de sus hijos es algo personal de él", añadió, a contramano de la mayoría. Es que la cuestión pegó duro en un país en el que, según dijo a este diario la candidata a vicepresidente del centroizquierdista Mario Ferreiro, Cinthya Brizuela, "el 35% de las madres son solteras".
Porfirio Méndez Torres tiene 84 años. Aseguró que votaría por Ferreiro, un popular periodista televisivo, alternativa que encontraron muchos al posluguismo. "De Lugo no puedo decir nada malo, porque con él tuvimos el sueldo para la tercera edad, remedios y comedores para 2.500 vecinos", explicó. Marta, una exluguista de mediana edad que milita también por Ferreiro -quien ayer conseguía menos votos que los esperados-, explicó a Ámbito Financiero que con el la ayuda comenzó a fluir directamente a los necesitados, sin pasar por el filtro de los punteros políticos, colorados y liberales, que son muy fuertes en Bañado Sur y otras barriadas populares del Gran Asunción. La situación cambió. "Todos los comedores se cerraron, y la ayuda hoy es monopolio de los liberales, que la tienen por estar en el Gobierno y que se la entregan solamente a sus simpatizantes", agregó.


Dejá tu comentario