4 de diciembre 2009 - 00:00

Sin controles, vía libre para un estatismo radical

La Paz - ¿Cuál es el escenario político más probable en Bolivia tras los comicios del próximo domingo? La respuesta más escuchada es la reelección del presidente indígena Evo Morales, por cinco años más. A continuación, los posibles escenarios en el marco de esa previsión. 

  • Reelección de Morales con mayoría legislativa simple. El mayor contrapeso al poder del gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) en el presente período radica en el control del Senado por la oposición: 15 de los 27 escaños actuales.

    La ampliación de tres a cuatro senadores por región (36 senadores en total) y el cambio del sistema de elección abren un nuevo escenario, de pronóstico reservado. Desde los tres gobiernos que siguieron a la Revolución Nacionalista de 1952 ningún partido ha controlado ambas cámaras.

    ¿Qué le permitiría este control a Morales? Profundizar sus reformas socialistas iniciadas en 2006, cuando nacionalizó el sector hidrocarburos, que tiene en los envíos de gas a Brasil y a la Argentina la mayor fuente de divisas del país más pobre de América del Sur.

    El líder indígena ha estatizado luego empresas del sector minero y de telecomunicaciones y, aunque ya no quedan muchos sectores por nacionalizar, anunció su intención de revertir para el Estado las empresas de ferrocarriles y las eléctricas, con las que el Gobierno ya inició negociaciones.

    Un control en ambas cámaras le facilitaría la puesta en marcha de anunciadas empresas estatales de cemento, leche, papel, coca y la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (IBIH) que llevaría al país a la era petroquímica.

    También prometió construir grandes hidroeléctricas para exportar energía y explotar la vasta reserva de litio del Salar de Uyuni, la más grande del mundo. 

  • Reelección de Morales con dos tercios del Congreso. Entusiasmado por la fragmentación de la oposición, Morales azuzó a sus partidarios a conquistar los dos tercios de la Asamblea Plurinacional, como pasará a llamarse el Congreso.

    Esto permitiría al MAS elegir los candidatos a la Corte Suprema, órgano que desde mediados de noviembre no puede sesionar por falta de quórum luego de que una magistrada fuera suspendida, acusada de prevaricato por la Cámara baja de mayoría oficialista.

    También les permitiría elegir a los candidatos a los demás órganos el Poder Judicial como el Tribunal Constitucional, paralizado por la renuncia de sus miembros acusados también por el Gobierno, y el Consejo de la Judicatura, ente administrativo encabezado por el también suspendido presidente de la Suprema.

    La oposición acusa al Gobierno de buscar el «poder total», incluso antes de las elecciones. El Gobierno respondió que todos los órganos nacionales del Poder Judicial serán renovados por voto popular en los próximos años.

    Los dos tercios también le permitirían a Morales llamar a una consulta popular para reformar parcialmente la Constitución.

    Sabedores de que, quizá, ni siquiera logren forzar una segunda vuelta, los candidatos de la oposición iniciaron en las últimas semanas una campaña para que el MAS no logre la mayoría congresal, acusándolo de «totalitario». Morales conmina a sus seguidores a evitar el voto cruzado para poder seguir con su «revolución».

    De no lograr Morales el control legislativo, el escenario podría asemejarse a lo que ha venido sucediendo durante los últimos cuatro años: el Senado, dominado por la oposición, tratando de bloquear cualquier iniciativa del líder indígena.

    Así las cosas, a Morales no le quedaría más remedio que seguir gobernando por decreto como lo hizo hasta ahora para aplicar sus reformas de corte socialista. 

  • Segunda vuelta. Aunque parece una posibilidad descartada por los sondeos de intención de voto, una segunda vuelta pondría a Bolivia en una nueva campaña de cara a una eventual votación definitoria el 4 de febrero de 2010.

    Agencia Reuters
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