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Sin crédito a la vista, argentinos pagan ‘‘cash’’
Toda la costa de Miami deja ver construcciones recientes que le cambiaron la cara. Algunas propiedades se consiguen por un tercio de su precio de hace cuatro años, pero los riesgos no son menores.
De cara al mar, Gil Dezer recibió a este diario en el piso 32 del hotel Trump International, uno de los tres edificios que componen el complejo construido por su empresa en asociación comercial con el magnate Donald Trump. Los otros dos edificios están destinados a viviendas, uno con 280 unidades terminado en 2006 y otro, en su etapa final de construcción, con 380, de las cuales 120 ya fueron adjudicadas, con un precio promedio de un millón de dólares por cada departamento de 200 metros cuadrados. De estas últimas, el 20% fue adquirido por argentinos, «porque ellos nunca compran con crédito, siempre vinieron con la mentalidad de concretar 'cash'». Mientras el 15% del total de compradores decidió perder el depósito porque dejó de ser negocio pagar la hipoteca, ese porcentaje es ínfimo entre los argentinos que siempre se manejaron en efectivo.
El empresario concedió que la lista de inversores argentinos incluye al menos dos futbolistas de primer nivel y famosos del mundo del espectáculo. Ellos se vieron tentados por un complejo en Sunny Isles, a 15 kilómetros de South Beach, que se promociona como «el condominio lujoso más alto de Miami». Dezer conoce al mercado argentino hace años, cuando recibió un primer aluvión de interesados en 2001 y 2002 que escapaba del «corralito».
«Enfocamos nuestro marketing a los países sudamericanos que están en crisis. Ahora tenemos muchos interesados de la comunidad judía de Venezuela», explicó el empresario.
Otro representante del negocio inmobiliario que pidió reserva de su nombre definió que «quien viene con efectivo hoy es Dios en el mercado, y lo hace valer, la gente no es tonta. Tiene mucho poder de negociación ante cualquier vendedor».
Sea con fines de inversión o turismo, Miami fue creciendo en las últimas dos décadas como un destino privilegiado para muchos argentinos.
Sin embargo, la tentación del departamento propio en estas playas incluye riesgos (ver nota principal). «Conozco el caso concreto de un argentino al que le hicieron pagar u$s 170.000 lo que en realidad vale u$s 100.000», ejemplificó un empresario.
Está claro que los dueños del efectivo no son sólo sudamericanos, sino que el este europeo y Rusia también aportan lo suyo. Fernando Levy Hara, de G&D Developers, describió que así como hay «un desfile de argentinos, hay muchos hedge funds de Nueva York que vienen a Miami».
Sobre la bahía de la ciudad, allí están disponibles unidades en los megacomplejos como One Miami, construido por el argentino Jorge Pérez, que cuenta con dos esculturas del colombiano Botero en la puerta, o NET, desarrollado por el basquetbolista Shaquille O'Neill.
El abogado Mateo Kennedy, de Regolo & Associates, conoce la otra cara de la moneda. La de inmigrantes argentinos aquí asentados que se vieron tentados por la burbuja y hoy están poco menos que con la soga al cuello. Kennedy inició miles de reclamos ante bancos en Miami, Los Angeles y otras ciudades estadounidenses. «Cuando el interés de una hipoteca era del 10%, obviamente era abusiva. Partimos de la base en la que al cliente le robaron», expresó el letrado a este diario.
Kennedy estima que «en los próximos 18 meses va a haber 5 millones de modificaciones de notas hipotecarias y préstamos, porque los bancos no quieren las casas».
Kennedy alerta que así como hay cláusulas que protegen al consumidor, dejar de pagar un crédito al amparo de lo que puede aparecer como una tabla de salvación para sacarse de encima una deuda sin una justificación entendible, conlleva severos riesgos en Estados Unidos.
«Vivir al margen del crédito implica aislarse de la sociedad. Hay que probar que se ha tenido un problema importante, porque pasada la emergencia van a venir a pedir explicaciones», concluyó el abogado.


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